TXT: Toño Quintanar

Los Premios Oscar cada vez están más cerca y parece que sólo existe una cinta capaz de interponerse entre La La Land y todas las preseas correspondientes a dicha celebración fílmica: Moonlight.

Mediante un discurso que se aleja de cualquier tipo de grandilocuencia desmedida para sumergirnos en la psique de un personaje quien evoluciona de manera conmovedora frente a nuestros ojos; esta cinta se alza como una hermosa joya que pretende explorar la forma en que el ser humano construye su propia identidad existencial.

A continuación, te ofrecemos una lista con cinco razones por las que no debes perderte esta magistral cinta.[m]

5. Su increíble historia.

El guión sobre el que está construida Moonlight es una incisiva obra dramática en la que se abordan aspectos sumamente complejos acerca de la condición humana y de la forma en que nos relacionamos como especie. En medio de un contexto sumamente alienado y agresivo, encontramos a un protagonista de naturaleza marginal cuya luz interna lucha por no extinguirse en medio de un frío océano de sombras.

4. Es una lección de tolerancia.

En medio de un contexto político actual cada vez más desquiciado y discriminador, Moonlight se alza como un clamor de esperanza. Asuntos como el sometimiento, el acoso y el odio se ven abordados mediante un discurso absolutamente abrumador que deja en claro la esterilidad de cualquier tipo de actitud que tenga a la intolerancia como principal combustible. Sin duda alguna, una observación absolutamente necesaria dentro de la llamada “Era Trump”.

 3. Sus memorables actuaciones.

Moonlight es un crisol de rostros y personajes los cuales evolucionan de manera prolífica a lo largo de su narración. Por supuesto, sobresalen desmesuradamente las interpretaciones de los protagonistas: Chiron (Alex Hibbert, Ashton Sanders, Trevante Rhodes) y Kevin (Jaden Piner, Jharrell Jerome, André Holland); mismos que, a pesar de ser encarnados por tres actores distintos a lo largo de su desarrollo, se presienten plenamente cohesionados entre sí, como si los intérpretes fueran realmente un mismo individuo.

 2. Su magnífica fotografía.

La estética visual que aparece a lo largo de Moonlight es un auténtico prodigio el cual pone de manifiesto esa magia que persiste de forma anónima en cada uno de los pliegues cotidianos de nuestro mundo; mismo portento que sólo espera a que la cámara fílmica se pose sobre él para dejar al descubierto todo su esplendor. Definitivamente, James Laxton hace un gran trabajo extrayendo la esencia preciosista de cada uno de los escenarios de la producción.

1. Es todo lo que Boyhood no fue.

Moonlight retoma el experimento emprendido por Richard Linklater en Boyhood y nos presenta un discurso de relevancia cronológica en el que observamos el desarrollo de un individuo en particular. Sin embargo, a diferencia de la alienada y “ñoña” naturaleza del proyecto realizado por el autor de Waking Life, Moonlight se destaca como una pieza de naturaleza mucho más tremendista en la que se observan plasmadas pasiones sumamente transgresoras; mismas que intervienen de forma plena en la evolución de nuestro protagonista, dejando en claro que los seres humanos son libres de trazar su propio destino mediante las emociones más insurrectas.

 

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