Por: Toño Quintanar

La aparición de un director dentro de los mecanismos narrativos de su propio filme no es un ejercicio gratuito.

Esta actividad responde a múltiples motivos que van, desde referencias que pretenden brindarle al discurso fílmico un toque personal, hasta verdaderos despliegues histriónicos donde los autores dotan a sus trabajos de refulgencias actorales verdaderamente magistrales.

A continuación, te ofrecemos una lista con nueve de los ejemplos más memorables de dicho fenómeno.[m]

 

9. Peter Jackson en la Saga de The Lord of the Rings

El director Peter Jackson no podía conformarse con ser un mero espectador de la Tierra Media; sino que también tenía que experimentar en carne propia toda la esencia épica de dicho universo. A lo largo de la trilogía de The Lord of the Rings, y en las nuevas entregas correspondientes a The Hobbit; podemos ver a este realizador inmerso en varias secuencias que van, desde lo cotidiano, hasta lo épico.

8. M. Night Shyamalan en Signs

¿Por qué confiarle un complejo papel a un actor hollywoodense cuando puedes interpretarlo tú mismo? Seguramente, esta reflexión fue la que giró en torno a la cabeza del director de The Sixth Sense al momento de escribir el guión para su emblemática cinta de extraterrestres. Poniéndose en el papel de un hombre acosado por la culpa y el dolor, M. Night Shyamalan nos ofrece una interpretación más que notable.

7. Roman Polanski en Chinatown

Una escena verdaderamente única en su estilo debido a su muy particular manejo de la violencia. A este atributo se suma la genial actuación de un Roman Polanski quien causa verdadero pavor gracias a su agresiva personalidad. Definitivamente, un matón con el que no quieres jugar.

6. Wes Craven en Scream.

Existen pocas cosas más divertidas dentro del Séptimo Arte que las autorreferencias satíricas. En este clásico del género slasher, podemos ver al “amo del horror”, Wes Craven, interpretando a un conserje de escuela quien, con el fin de hacer aún más hilarante su aparición, luce un atuendo idéntico al de su creación más característica: Freddy Krueger. Definitivamente, un momento de humorismo inteligentemente perfilado.

5. Terrence Malick en Badlands.

Terrence Malick es un director el cual se caracteriza por su excesiva y misteriosa discreción. Por lo general, este realizador nunca concede entrevistas y existen muy pocas fotografías de él circulando por Internet. Sin embargo, este bajo perfil no impidió que el autor apareciera en su cinta de 1973, Badlands. Aparentemente, un actor no llegó al rodaje y Malick se vio obligado a sustituirlo.

4. Francis Ford Coppola en Apocalypse Now

Pocas cintas son tan lisérgicas y descaradamente delirantes como este proyecto bélico en el que Coppola hace una aparición, ni más ni menos, que en su papel de director. Una escena francamente alucinante la cual se vuelve una reflexión acerca esa facilidad con la que la violencia se ha transformado en el principal objeto de consumo ofrecido por los medio de comunicación.

3. Martin Scorsese en Taxi Driver

No cabe duda de que Dios los cría y ellos se juntan. A lo largo de esta cinta, observamos el descenso de un taxista (Robert De Niro) hacia la locura más exacerbada; sin embargo, no cabe duda de que sus impulsos psicóticos se quedan cortos frente a la aparición de un sádico pasajero quien amenaza con asesinar a su esposa de la forma más violenta posible. Nos referimos, por supuesto, al genial Martin Scorsese.

2. Quentin Tarantino en Pulp Fiction.

El director oriundo de Tennesse es conocido por sus legendarias actuaciones. Desde el Mr. Brown de Reservoir Dogs, hasta Warren en Death Proof, este ralizador nos ha dejado en claro que su talento prevalece, tanto fuera, como dentro del plano de la cámara. Sin embargo, no cabe duda de que su aparición en Pulp Fiction es la más memorable de todas.

1. Alfred Hitchcock, en casi todas sus películas.

El director quien, prácticamente, inventó el fenómeno del cameo. La filmografía de Hitchcock es un portento que evolucionó esplendorosamente a lo largo de los años, surgiendo con el cine silente para afianzarse posteriormente en las nuevas eras del tecnicolor. La gran mayoría de sus filmes contaron con fugaces cameos, mismos que se volvieron verdaderamente legendarios; casi como una forma de firmar su autoría en el celuloide.