Durante las últimas horas de anoche y las primeras de hoy se volvió medianamente viral un video de José Madero, mejor conocido como Pepe Madero o Pepe de Panda (¿PXNDX?), ese que decoraba las paredes de tu habitación y despertó los primeros bajos deseos de más de una joven puberta en los 2000s. En dicho video al carismático músico se le ve con expresión de pocos amigos firmando autógrafos en una reconocida tienda de discos como parte de la promoción de su álbum solista (sí, todavía existen las tiendas de CDs), porque en caso de que no estuvieras informado, la banda para juveniles corazones azotados PXNDX ya no existe y Pepe decidió encaminarse hacia nuevos horizontes.

¿Por qué se volvió medianamente viral el video? Porque el joven de 35 años se limpió el beso que le dejó una fan en el cachete para después aventar sobre la mesa un dulce que la misma le había regalado y rematarlo pintándole huevos a ella (o a su madre) cuando les entregó sus discos firmados.

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La respuesta en redes no se hizo esperar, pues usuarios le reclamaron en Twitter su narcisismo y repudiante actitud ante quienes le pagan las quincenas, Pepe no sólo no ofreció ninguna respuesta, sino que se justificó tachándonos de locos y “gente obtusa que vivimos de pendejadas” a todos los que malinterpretamos el video porque “nada nos gusta”:

¿Quedó claro? ¡Fueron 2,500 fotos y firmas! Los malos de la historia somos nosotros por no pensar en el cansancio y el sudor que dicha actividad conlleva, casi como correr un maratón o completar el Tour de Francia. ¡Fans necios que acusáis a Pepe sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis!

O bueno, al menos alguien en el momento si se dio cuenta. ¡Felicidades chica de rosa, por expresar con tu rostro lo que más de uno piensa!

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Entonces ¿cuál es la lección de vida que nos otorgó José Madero? No gastes tu saliva y tus labios en quien borrará tu beso en el momento en que le des la espalda, no idolatremos a quienes responden con un “huevos” el esfuerzo de las filas para conseguir un par de boletos, una firma o una sonrisa. Si lo amas, déjalo ir y con suerte no volverá a sacar un disco. [m]