Una selección de Toño Quintanar

El 2016 se encuentra a punto de fenecer y se torna obligatorio hacer un recuento con lo mejor y lo peor que el mundo del cine nos ha ofrecido durante los últimos 365 días.

Por supuesto, hay de todo: cintas verdaderamente deslumbrantes, que se han ganado un lugar de honor en la historia del Séptimo Arte y otras que, por desgracia, son dignas del olvido. [m]

Lo mejor:

10. Swiss Army Man (Dan Kwan, Daniel Scheinert).

¿De qué va? Un hombre quien se encuentra atrapado en una isla desierta, está a punto de sucumbir a la desesperación cuando se encuentra con un maravilloso cadáver el cual, para sorpresa de todos, se convertirá en su mejor amigo.

Mood antes de verla: El argumento de la cinta es, desde el principio, algo que se antoja sumamente delirante; situación a la que se suman la participación del magistral Paul Dano (Youth) y de un Daniel Radcliffe quien, últimamente, se ha estado involucrando en proyectos cada vez más atrevidos.

Mood inicial: “con ganas de ver algo fuera de lo común”.

Mood después de verla: ¡Qué película! Humorismo, belleza audiovisual, melancolía, escatología y reflexiones existenciales; todo esto en un mismo plato que hará que el espectador salga de la sala de cine con una sensación de plena satisfacción.

Mood final: “muriendo de risa”.

9. Cloverfield Lane (Dan Trachtenberg).

¿De qué va? Tras un accidente automovilístico, una mujer despierta en un refugio subterráneo administrado por un misterioso hombre el cual asegura que el exterior ha sido devastado por un funesto incidente nuclear el cual involucra a extraterrestres.

Mood antes de verla: Una cinta de monstruos y ciencia ficción la cual –al menos su nombre lo indica- se encuentra medianamente relacionada con la cinta del 2008 la cual revolucionó el formato de la cámara en mano.

Mood inicial: “con deseos de satisfacer a mi nerd interior”.

Mood después de verla: La ciencia ficción de antaño se encuentra más viva que nunca y Dan Trachtenberg deja esto en claro a través de una historia la cual se aleja de las grandilocuencias comunes del género para ofrecernos una inteligencia narrativa digna de Ray Bradbury.

Mood final: “quiero casarme con Mary Elizabeth Winstead”.

8. Sing Street (John Carney).

¿De qué va? Cosmo es un joven de clase media quien, con el fin de apoderarse del corazón de la hermosa Raphina, decide formar una improvisada banda de rock inspirada por Duran Duran y The Cure.

Mood antes de verla. Otra cinta más de muchachillos marginales del Reino Unido quienes buscan en la música un refugio. Una primicia que, aunque gastada, debería de atraer a todos los amantes del llamado “cine de rock”.

Mood inicial: “¡A roquear!”

Mood después de verla. Definitivamente, la música es lo más maravilloso que el ser humano ha inventado jamás: una apuesta creativa llena de aventuras donde la juventud y la belleza parecen eternizarse. El soundtrack de la cinta se quedará plasmado por semanas en tu cabeza.

Mood final: “con ganas de regresar en el tiempo a los ochenta”.

7. Arrival (Jóhann Jóhannsson).

¿De qué va? Un grupo de naves espaciales aterriza en distintos puntos de la Tierra y, como es de suponerse, las principales potencias del mundo no caben en su paranoia. Es por eso que se le encomienda a una lingüista la difícil misión de aprender a comunicarse con los extraterrestres.

Mood antes de verla: Una clásica cinta de extraterrestres la cual ha de ser como una especie de “Independence Day de bajo perfil”. Algo para pasar el rato, nada fuera de lo común.

Mood inicial: “los aliens son malos”.

Mood después de verla: ¡Vaya sorpresa! Lo que pareciera una fórmula gastada se transforma en una conmovedora pieza de arte la cual nos obliga a cuestionarnos nuestra actitud como sociedad e individuos.

Mood final: “los aliens son cool”.

6. The Witch (Robert Eggers).

¿De qué va? Una familia de puritanos se instala en un bosque de Nueva Inglaterra sin imaginar que, entre los árboles, habita una poderosa criatura la cual habrá de ejercer una temible influencia sobre cada uno de los miembros del clan.

Mood antes de verla: ¿Una cinta de terror independiente la cual ha sido aclamada en múltiples festivales y que, además de todo, tiene por principal misión presentar una visión de una de las criaturas fantásticas más estremecedoras de la cultura popular, documentada folclóricamente? ¡Definitivamente, tengo que verla!

Mood inicial: “un bello sentimiento de obscuridad”.

Mood después de verla: Expectativas cumplidas al 110% mediante un despliegue audiovisual el cual deja en claro que el cine de arte y el género de lo siniestro pueden fusionarse de manera fructífera. Tristemente, habrá que lidiar con los berridos de quienes esperaban otra The Conjuring.

Mood final: “¡Satan rules!”

5. La La Land (Damien Chazelle).

¿De qué va? El idilio amoroso entre un pianista de jazz y una actriz emergente se ve endulzado por un esteticismo arrollador que nos recuerda a las cintas dirigidas por el legendario realizador francés Jacques Demy.

Mood antes de verla: Dos de los actores más candentes dentro de la escena fílmica internacional (Gosling y Stone) son comandados por el director que nos trajo Whiplash. Una primicia sumamente cautivadora; aunque los avances nos indican que, en esta ocasión, veremos algo mucho más dulzón.

Mood inicial: “emocionado, pero escéptico”.

Mood después de verla: ¿Qué decir? La sensación después de ver La La Land resulta un tanto narcótica, como un rush de azúcar. Uno no sabe si sentirse mayormente seducido por el impecable despliegue musical de la cinta, o por los elementos visuales que destacan esplendorosamente a lo largo de su narración. Recomendable, incluso para quienes odian los musicales.

Mood final: “qué bonito es estar vivo”.

4. Hail Caesar (Hermanos Coen).

¿De qué va? Un mediador de Hollywood debe de resolver un misterio el cual involucra a un actor quien ha desaparecido durante el rodaje de una cinta. El filme pronto se torna una aproximación hacia uno de los aspectos más controversiales de la historia del cine norteamericano: la presencia del comunismo en Hollywood.

Mood antes de verla: Son los Hermanos Coen. ¿Qué otra razón necesitas para ir corriendo a disfrutar de esta producción? Mismo asunto al que se suma una historia que pinta para bien y un elenco verdaderamente interesante.

Mood inicial: “con ganas de divertirse”.

Mood después de verla: La pareja oriunda de Minneapolis ha vuelto a hacerlo, ahora, a través de una producción cuidadosamente hilada la cual no deja un solo cabo suelto. Definitivamente, debemos de reflexionar más a menudo acerca de los conflictos y procesos que dan forma a la meca más grande del cine occidental.

Mood final: “reflexivo”.

3. Manchester by the Sea (Kenneth Lonergan).

¿De qué va? El director Kenneth Lonergan nos ofrece una intrigante historia protagonizada por Lee Chandler, un atormentado hombre quien, tras la muerte de su hermano, se ve forzado a hacerle frente a una serie de complejas responsabilidades y tribulaciones.

Mood antes de verla: Distintas organizaciones y críticos se han aventurado a asegurar que esta cinta es la mejor producción estrenada en el 2016. Asunto que se ve rematado por la dirección del realizador quien nos trajo Margaret.

Mood inicial: “con ganas de ver algo genial”.

Mood después de verla: Decir que esta cinta es un documento conmovedor sería quedarse bastante corto. Lo más destacable son sus personajes, mismos que poseen una serie de rasgos que los vuelven sumamente reales.

Mood final: “empático”.

2. Neon Demon (Nicolas Winding Refn).

¿De qué va? Una adolescente, hermosa y angelical, se sumerge en el mundom siniestramente banal del modelaje. El rumbo de las cosas pronto tomará un giro sumamente obscuro.

Mood antes de verla: el director que antes sorprendió al mundo con Drive nos ofrece un proyecto marcadamente oscuro el cual, desde su título, parece remitirnos a trabajos de gruesa sofisticación similares a los de David Cronenberg.

Mood inicial: “con ganas de experimentar algo enervante”.

Mood después de verla: Neon Demon es como un delicioso “mal viaje” de ácido. El espectador sale de la sala de cine absolutamente estimulado, con su sensibilidad inflamada tanto por elementos esplendorosos como temibles.

Mood final: “agradablemente mareado”.

1. Moonlight (Barry Jenkins).

¿De qué va? En medio de una Miami dominada por los carteles de la droga, un muchacho de raza negra despierta a su homosexualidad y al hostil ambiente de desolación que habrá de rodearle durante el resto de su vida.

Mood antes de verla: Barry Jenkins es un director quien ya anteriormente había dejado en claro sus capacidades creativas gracias a su debut filmográfico: Medicine for Melancholy (2008). Descubrir si fue capaz de superarse con esta segunda entrega es una inquietud que torna obligatoria una revisión de Moonlight.

Mood inicial: “animado”.

Mood después de verla: Una sensación de contradictoria plenitud se gesta de forma infranqueable en el fuero sensible del espectador. Misma fórmula que se encuentra entretejida, tanto por momentos de esplendorosa belleza, como por sórdidas secuencias que nos recuerdan que la realidad es un crisol de emociones desbocadas.

Mood final: “extasiado”.

Lo peor:

10. Supersonic (Mat Whitecross).

¿De qué va? Los productores responsables de Amy (2015) nos ofrecen una nueva producción la cual, en esta ocasión, nos presenta los entramados y conflictos personales que tuvieron que ver con el surgimiento y el éxito abrumador de Oasis.

Mood antes de verla: Finalmente, la historia de uno de los grupos más geniales en la historia de la música contemporánea será abordada a través de un documento el cual –por algo dura dos horas- se alejará de clichés para presentarnos un rostro mucho menos común de la agrupación.

Mood inicial: “los Gallagher son unos cretinos, pero caen bien”.

Mood después de verla: No hace falta encerrarse 120 minutos en una sala de cine para enterarse de que los Hermanos Gallagher son los tipos más egocéntricos del mundo y de que, además de todo, -¡vaya, qué sorpresa!- se odian. Lo que prometía ser el rockumental definitivo se queda en lo obvio y lo superfluo.

Mood final: “los Gallagher son unos cretinos… ”.

9. Warcraft (Duncan Jones).

¿De qué va? La adaptación fílmica del clásico de los videojuegos en el que humanos y orcos se enfrentan en medio de un universo fantástico creado para satisfacer a los miembros más exigentes de la comunidad geek.

Mood antes de verla: Aunque no tengas ni la menor idea de qué diablos es Warcraft, no cabe duda de que el hecho de que el vástago incómodo de David BowieDuncan Jones– sea el director de esta pieza, resulta algo más que atrayente.

Mood inicial: “esperanzado”.

Mood después de verla: ¿Qué podemos decir? Es lo más cercano a ser timado. En los avances de la cinta, se nos vende la idea de una especie de “alianza” entre orcos y humanos que nunca aparece en la cinta. Aspecto al que se suma una serie de personajes completamente gratuitos con los que jamás logramos establecer conexión alguna.

Mood final: “qué flojera”.

8. 7: 19 La Hora del Temblor (Jorge Michel Grau).

¿De qué va? Durante el terremoto ocurrido el 19 de septiembre de 1985, en la Ciudad de México, un velador y un ejecutivo de alto calibre quedan atrapados entre los escombros del edificio en el que laboran.

Mood antes de verla: Finalmente, lo que el cine mexicano del Siglo XXI necesita: una cinta la cual plasme de manera fidedigna el dolor surgido a raíz de uno de los sucesos históricos más crudos de nuestra nación con el fin de identificarnos como sociedad.

Mood incial: “estoico”.

Mood después de verla: El espectador no podrá evitar sentir que pasó cerca de una hora y cuarto contemplando un sketch de programa de televisión en el que los lugares comunes, las actuaciones poco convincentes y –peor aún- el humorismo fuera de lugar, ensombrecen cualquier posible acierto.

Mood final: “está mejor la telenovela del 2”.

7. X-Men: Apocalypse (Bryan Singer).

¿De qué va? Los mutantes del Instituto Charles Xavier deberán de hacerle frente, ni más ni menos, que al mutante más poderoso de la historia; mismo que amenaza con exterminar a la humanidad de una vez por todas.

Mood antes de verla: Grandes expectativas causó entre los fanáticos de los cómics la oportunidad de ver al temible Apocalypse interpretado por un Oscar Isaac quien ya ha evidenciado anteriormente su grandeza histriónica. Al mismo tiempo, se trataba del final de esta nueva trilogía inaugurada con First Class. Algo bueno debía de ocurrir.

Mood inicial: “si pudieras elegir, ¿qué mutante serías?”

Mood después de verla: Sales de la sala con la sensación de que las últimas dos horas y media de tu vida han transcurrido en blanco. Nada relevante, nada trascendente ni dramático. Es como un episodio de Power Rangers en el que, después de haber eliminado al villano en turno, todo vuelve a una pasmosa normalidad. Vaya forma de echar a perder lo que pudo haber sido una buena franquicia.

Mood final: “prefiero ser Batman“.

6. Alice Trough the Looking Glass (James Bobin).

¿De qué va? Alicia regresa al País de la Maravillas (“Infratierra”, le llaman los entendidos en la materia) con el fin de auxiliar a su viejo amigo, el Sombrero Loco.

Mood antes de verla: La verdad es que, sobre advertencia, no hay engaño. La primera entrega fue pésima y esta continuación, con un Johnny Depp y una Mia Wasikowska instalados en unos personajes que ya dan hueva, no parece augurar nada bueno.

Mood inicial: “si no me quedo dormido, ya es ganancia”.

Mood después de verla: Al menos la cinta no es decepcionante. Es tan mala como podría augurarse. El director James Bobin, en un fatalista intento por mantener viva la escuela de Tim Burton –mismo ejercicio que es tan inútil como darle respiración de boca a boca a un cadáver que lleva tres días de muerto- consigue hilvanar una cinta igual de antipática que su antecesora.

Mood final: “ya despiértate, ya se acabó la peli”.

5. The Girl on the Train (Tate Taylor).

¿De qué va? Las vidas de tres mujeres se entrecruzan debido a una serie de truculentos eventos que habrán de desembocar en un intrigante misterio el cual, conforme avanza la cinta, se torna más y más complejo.

Mood antes de verla: Las cintas basadas en Best Sellers no siempre tienen que ser malas. Trabajos como Perfume: The Story of a Murderer dejan esto en claro. Además, la novela ha sido recomendada por una buena cantidad de “críticos”.

Mood inicial: “prepárense para disfrutar de una delirante cinta de misterio”.

Mood después de verla: “Decepción” es la palabra que define de mejor manera a las progresiones argumentales de esta película. Lo que comienza siendo una historia gratamente estructurada, pronto cae en lo intrascendente y en el dramatismo insulso.

Mood final: “la opción más obvia siempre es la correcta”.

4. Pride and Prejudice and Zombies (Burr Steers).

¿De qué va? Se trata de la adaptación al formato audiovisual de la novela homónima de Seth Grahame-Smith en la que uno de los clásicos literarios más prominentes de todos los tiempos se ve reconfigurado mediante la presencia de zombies hambrientos de cerebros.

Mood antes de verla: Difícil no sentirse emocionado ante la esperadísima adaptación fílmica de una obra literaria la cual, valiéndose de una serie de recursos plásticos y postmodernos, inauguraría toda una nueva forma de contar historias.

Mood inicial: “¡A matar zombies!”

Mood después de verla: No cabe duda de que, hay proyectos que sería preferible nunca realizar. Especialmente si estos serán emprendidos a través de una interpretación tan llena de altibajos, inconsistencias y personajes que parecen estar de sobra.

Mood final: “Ojalá los zombies hubieran ganado al final, son más buena onda”.

3. The Forest (Jason Zada).

¿De qué va? Una chica se pierde en el bosque de Aokigahara –ése en el que los japoneses gustan de suicidarse- y le corresponde a su hermana emprender una siniestra expedición con el fin de rescatarla.

Mood antes de verla: Es increíble que haya pasado tanto tiempo antes de que a una productora de renombre se le ocurriera la idea de hacer una película de terror acerca de este enigmático y cautivador lugar. Sólo esperemos que no lo arruinen con su clásica fórmula de sustos gabachos.

Mood inicial: “rogando por el susto de mi vida”.

Mood después de verla: ¡Qué desperdicio! Un concepto que, en manos de cualquier director de la escena independiente hubiera desembocado en una pieza verdaderamente perturbadora, pierde toda lógica gracias a unos personajes irrealmente bobos.

Mood final: “ése no es Aokigahara, es el Bosque de Chapultepec”.

2. The Legend of Tarzan (David Yates).

¿De qué va? La figura clásica del “hombre mono” se ve reinterpretada mediante una serie de ajustes en los que se nos presenta a un Tarzán quien, tras una temporada en el mundo civilizado, regresa a África para defenderla de una terrible amenaza.

Mood antes de verla: Existen cintas que, por el simple hecho de retomar a una figura icónica, merecen ser vistas; más por un ejercicio de actualización que por auténtica nostalgia. ¡Por amor de Dios, es Tarzán!

Mood inicial:Tarzán es el tipo más implacable que el mundo haya visto”.

Mood después de verla: ¡Cómo se atrevieron! Este tipo de cintas me hacen perder toda mi fe en la humanidad. Villanos verdaderamente ridículos; un Samuel L. Jackson reducido a un patiño insulso; un Tarzán quien, a pesar de vivir en la selva, está acicalado como modelo de Ralph Lauren; una historia que no tiene sentido alguno; todo esto en una sola producción que parece diseñada para exasperar hasta al espectador menos exigente.

Mood final:Tarzán puede pelear cuerpo a cuerpo con un gorila pero ¿no puede defenderse de un ser humano que ni siquiera está en buena forma?”

1. Shut In (Farren Blackburn).

¿De qué va? Una mujer, cuyo hijo adolescente ha quedado en estado vegetativo, comienza a experimentar extraños y perturbadores eventos en su hogar.

Mood antes de verla: Una sensación de haber regresado al cine de terror de principios de la década pasada: Naomi Watts estelarizando un thriller es algo que, irremediablemente, nos hace pensar en la entrega norteamericana de The Ring.

Mood inicial: “nostálgico”.

Mood después de verla: Una simple y sencilla pregunta debe de haber morado en la cabeza de los miles de espectadores quienes acudieron a las salas de cine de todo el mundo para “disfrutar” de esta cinta sin pies ni cabeza: “¿cómo puede ser posible que haya pagado por ver esto?”

Mood final: “creo que ya he tenido suficiente de este mundo”.

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