Por Arturo J. Flores 

“¡Huevos!

¡En la cocina

hacen faltan huevos!”

Miguel Mateos

 

No soy lector de comics. Tampoco he visto la película, así que estas líneas se encuentran spoilers free. Sin embargo, no pude sustraerme de la euforia que ha desatado Batman vs Superman: Dawn of Justice. Desde la semana pasada los “buenos días, ¿cómo estás?” fueron reemplazados por un ineludible “¿ya la viste?”.

La humanidad se dividió entre los que hicieron camping afuera de una sala de proyección, para ser los primeros testigos del tiro entre los héroes … y los que por huevones iremos cuando el último tren del mame haya partido de la estación.

Pero que Bruce Wayne y Clark Kent estén presentes en nuestra cabeza me sirve para comentar un fenómeno sobre la música que tanto me llama la atención.

¿Qué sería de ella sin las rivalidades?

Muchas de ellas inventadas por nosotros los medios, promovidas por los fans y solapadas por sus protagonistas:

 

¿Batman vs Superman?

¿Beatles vs Rolling Stones?

¿Lennon vs McCartney?

¿Metallica vs Megadeth?

¿Oasis vs Blur?

¿Slash vs Axl?

¿Gilmour vs Waters?

¿Sex Pistols vs Ramones?

¿León Larregui vs Mexrrissey?

¿Christina Aguilera vs Britney Spears?

¿Kurt Cobain vs Eddie Vedder?

¿Saúl Hernández vs Alejandro Marcovich?

¿Kaney West vs el universo?

 

El origen de muchas de ellas ni siquiera está claro. Entre Caifanes y Soda Stereo, por ejemplo. En los 80 era casi obligado que te alinearas con alguno de estos ejércitos, aunque en la realidad es que los mexicanos y los argentinos compartían botellas, cigarros y risas en el camerino. Célebre es la historia del “mano a mano” que ambas agrupaciones dieron el 23 de marzo de 1991 en el Palacio de los Deportes. Como también memorables es la participación Cerati en la guitarra de La bestia humana, uno de los tracks del disco homónimo de Caifanes.

Blur y Oasis. Una vez vi en el metro de Londres un cartel simpatiquísimo a propósito de este supuesto encontronazo entre la banda de los hermanos Gallagher y el grupo de Damon Albarn. Ya no recuerdo qué era lo que anunciaba, pero en la imagen se apreciaban en el lado superior las fotografías de los integrantes de Blur y abajo, las de los Oasis. El anuncio remataba, según recuerdo, con algo así como “esto es una elección complicada… para jugos, no hay duda que la opción es equis marca”.

La rivalidad entre ambas agrupaciones por ostentar la paternidad del britpop inició cuando los sencillos “Country house”, de Blur y “Roll with it”, de Oasis. se lanzaron el mismo día, el 14 de agosto de 1995. El primer round fue ganado por Oasis, ya que Blur tuvo adelantar el estreno del suyo para no dejarse opacar por los Manchester. Sin embargo, Damon y compañía vendieron mucho más con su canción que los Gallagher. Después vinieron otras batallas que fueron ganadas a veces por Blur, otras por Oasis.

Lo curioso es que al final, lo que acabó destruyendo a ambas agrupaciones no fue su acérrima competencia, sino los problemas internos de cada una. En el caso de Oasis, por la discusión entre los hermanos que llevó a Noel a tomar la determinación de dejar el grupo, en 2009. Y Blur, luego del rompimiento entre Damon Albarn y Graham Coxon antes del lanzamiento del disco Think Tank.

Hoy en día, aunque Blur ha vuelto a los escenarios y los hermanos Gallagher siguen dando batalla cada quien por su lado, una eventual reunión de Oasis a los escenarios avivaría la llama por aquella añeja rivalidad en la que los fans disfrutan colocarse la camiseta de Manchester o Colchester. La de los obreros contra los yuppies.

¡Qué falta nos hace un buen agarrón entre las bandas nuevas! Un pleitazo de largo aliento que reanime el sano espíritu competitivo. Pero algo en serio, no como aquel tuitazo en el que León Larregui se cagó encima de los Mexrrissey pero acabó firmando la paz con Chetes. No, a mí me gustaría que de verdad se generara un enfrentamiento de los tamaños de un América-Chivas, un River-Boca, un iOS-Android.

Los polos opuestos son imanes de taquilla.

Pero qué diablos. Vivimos tiempos de tibieza, de escasez de agallas. Hoy todos quieren ser amigos de todos. Colaborar juntos. Hacer duetos, tríos, jams y producirse discos. En las entrevistas, se tiran flores en vez de mentadas de madre.

No soy lector de comics pero ya sé que al final Batman y Superman se volverán amigos. Trabajarán por el bien común.

No importa, sólo por una sola escena en la que se rompan la crisma valdrá la pena ir al cine.

De cualquier forma en la música, me están faltando gallos de pelea.

Los tiros ya no se cantan como antes. [m]