Una selección de Toño Quintanar

Decimos que estamos pasando por una relación enfermiza cuando el apego emotivo que profesamos hacia una persona nos obliga a alcanzar límites psíquicos y físicos que no seríamos capaces de tolerar bajo ninguna otra circunstancia. Asunto que muy a menudo reserva un destino trágico para sus protagonistas.

A lo largo de su historia, el Séptimo Arte se ha dado a la atarea de desmenuzar los procesos patológicos que giran alrededor de este fenómeno; mismo portento que ha cultivado un amplio crisol de parejas cuyos amoríos se han vuelto íconos innegables de nuestra cultura popular.

A continuación, presentamos una lista de diez filmes donde el deseo se torna sinónimo de devastación.

10. Dead Ringers. (David Cronenberg, 1988).

Los hermanos Mantle (Jeremy Irons) son un par de gemelos ginecólogos que comparten todo, inclusive, a las mujeres. El delicado equilibrio que persiste entre ellos se verá roto gracias a la presencia de la actriz Claire Niveau (Geneviéve Bujold), entidad femenina que anuncia el inicio de una espiral de decadencia que reclamará tanto la salud mental como la integridad física de estos protagonistas.

9. Candy. (Neil Armfield, 2006).

Heath Ledger y Abbie Cornish encarnan a una de las parejas heroinómanas más memorables dentro del Séptimo Arte. Basada en la novela de Luke Davies, esta cinta dirigida por Neil Armfield nos sumerge en los infiernos de una relación donde los opiáceos y el amor se funden en un ardiente abrazo que, por supuesto, no es más que un preámbulo para la tragedia, el dolor y la degradación humana.

8. El Portero de la Noche. (Liliana Cavani, 1974).

Enmarcada dentro de los terrenos del erotismo sadomasoquista, esta cinta nos muestra una historia de reencuentros cuya naturaleza se debate entre lo insólito y lo transgresor. Después de sobrevivir a su encierro en un campo de concentración Nazi, Lucía (Charlotte Rampling) se vuelve a ver las caras con el antiguo agente de la SS (Dick Bogarde) que, años atrás, la forzara a ser su amante. Pronto esta situación dará como resultado una relación marcadamente patológica donde el odio se torna deseo.

7. Sid and Nancy. (Alex Cox, 1986).

La pareja más emblemática e incendiaria del punk londinense ve su historia plasmada mediante esta surrealista cinta de Alex Cox. Disfuncionalidad, violencia y heroína son los principales ingredientes de esta relación cuya refulgencia terminó por consumir a sus protagonistas; misma pasión que se volvería el estandarte de toda una generación que encontraba en la destrucción su principal fuerza contestataria.

6. Betty Blue. (Jean Jacques Beineix, 1986).

Una verdadera exquisitez audiovisual que se ve delineada a cada instante gracias a la dirección perfeccionista de Jean-Jacques Beineix. Jean-Hughes Anglade y Beatrice Dalle protagonizan un intenso romance cuyas posibilidades emotivas superan cualquier precedente; misma historia que es representada a través de un guión visceralmente entrañable que nos lleva a recorrer los entresijos de una relación plagada de destellos y amarguras irreductibles.

5. ¡Átame! (Pedro Almodóvar, 1990).

El amor es capaz de obligarnos a cometer actos notablemente ilógicos. Plenamente consciente de esto, Pedro Almodóvar nos ofrece una trepidante historia donde, lo que comienza como una obsesión que roza los límites de lo criminal, termina convirtiéndose en un paulatino enamoramiento. La química gestada entre Antonio Banderas y Victoria Abril es un prodigio que sigue sorprendiendo hasta nuestros días.

4. Trouble Every Day. (Claire Denis, 2001).

Difícilmente, podríamos imaginarnos un amorío más enfermizo y tórrido que éste. Coré (Béatrice Dalle) es una intrigante mujer a quien le resulta imposible reprimir sus salvajes instintos homicidas; mismos que la llevan a cometer un cúmulo de crímenes que son encubiertos por su atribulado esposo. El deseo se torna una auténtica patología infecciosa a lo largo de esta incisiva cinta dirigida por Claire Denis.

3. Natural Born Killers. (Oliver Stone, 1994).

Las patologías natas de este par de individuos se notan recrudecidas severamente gracias a esa sublime unión suya que tiene al homicidio como pieza clave. Es así como estos tórtolos inician una apurada carrera que dejará a su paso un rastro de sangre y crimen. La dirección de Oliver Stone y un tremebundo guión escrito por Quentin Tarantino dieron como resultado a una de las parejas más encantadoramente erráticas del Séptimo Arte.

2. Bitter Moon. (Roman Polanski, 1992).

Imposible olvidar esta poderosa cinta donde Roman Polanski logra dar rienda suelta a una serie de demonios personales que se observan plasmados formidablemente a través de la magia del celuloide. El deseo se nota dibujado de forma insidiosa gracias a un conjunto de entrañables elementos capaces de embriagar la mente del espectador más frío.

1. Last Tango in Paris. (Bernardo Bertolucci, 1972).

Un descomunal Marlon Brando y una inolvidable Maria Schneider construyen un apasionado idilio cuya espontaneidad pronto da píe a una inquietante obsesión que desemboca en control y violencia. El inigualable Bernardo Bertolucci nos ofrece una reflexión preciosista acerca de esas fuerzas desbocadas (y muchas veces negativas) que suelen dar empuje a las tórridas relaciones humanas.