Por Arturo J. Flores 

Le pregunté a Jerry Only qué le había parecido la versión que Molotov le había hecho a “I Turned Into a Martian” de Misfits.

El gigante esbozó una sonrisa aún más enorme. “Me encantó”, respondió. Reportero imberbe que era yo hace una década, imaginé que picándole el orgullo lograría una declaración más incendiaria.

No recuerdo exactamente qué palabras utilicé para explicarle que se trataba de una charanga y que a los rockeros no nos gustaba (sí, hablé en nombre del gremio), porque esa versión no tenía nada que ver con el punk. Incluso le comenté que una banda regional, Patrulla 81, había hecho un cover del cover de Molotov, transformando el tema de Misfits en una canción para bailar de brinquito. Sólo porque todavía no se inventaba YouTube no la busqué para mostrársela como prueba incriminatoria.

“¡Güey!”, me dijo Jerry cuando le platiqué a qué sonaba aquella barbaridad, “¡eso es lo más punk que he escuchado! ¿Qué caso tendría que la tocaran como yo?”.

 

 

Muchos años después, por azares de este oficio pobre de sueldo pero rico en experiencias me encontré cubriendo un concierto de Molotov en Nueva York. En el after, con varios caballitos de Jägermeister en la sangre, le pregunté a Tito por qué de un tiempo a la fecha tocaba la versión punk de Marciano y no el cover guapachoso que Molotov incluyó en el disco Con todo respeto, lanzado en 2004.

Me dio a entender que lo hacían para ponerse a mano con la gente, que al parecer no entendía la puntada de haber adaptado en un ritmo tradicional colombiano aquel viejo himno punk grabado en 1982, cantado por Glenn Danzig.

 

 

Mucho antes de aquel MTV Unplugged en el que la banda grabó con algunos músicos de rock, otra ocasión platiqué con Jorge Hernández, líder de Los Tigres del Norte. Me contó que además de compartir un técnico de guitarras con Metallica, mantiene de mucho atrás un nexo con el metal. Es amigo personal de Jonathan Davis, el vocalista de Korn.

“John ha querido venir con nosotros a un baile, empaparse del ambiente y escribir alguna canción”, me dijo el mismo que canta “Ni parientes somos”.

Eso no es todo, porque a Davis le gusta también Marco Antonio Solís, “El Buki”.

Todo parece indicar que nuestro folclor le gusta a todos menos a nosotros. Pero tampoco es un secreto que los melómanos nacionales suelen dividir la música en dos grandes grupos: la que me gusta a mí y la que no me gusta.

Y por lo general piensa que la que me gusta a mí… es la única que merece existir.

 


Hace poco más de una semana la Banda el Recodo cometió un delito. Por lo menos en la imaginación de esos seres anacrónicos, retrógradas y amargators que se dicen “rockeros de hueso colorado”. Los músicos de Mazatlán se atrevieron a mancillar con su sección de vientos una impoluta canción de Pink Floyd, “Another brick in the wall”. Un tema que, paradójicamente, habla de romper con esquemas, con leyes, con imposiciones (¿no necesitamos educación ni control mental?)… y que para los ofendidos villamelones representa el más inquebrantable de los dogmas.

 

 

“¡Ey, compadre, manos arriba!”.

Y a los dueños de la música de Pink Floyd, que curiosamente no son Pink Floyd, se les retorcían las tripas.

El rock. Ese viejito chocho, cascarrabias e incontinente se ha servido desde el principio de los tiempos del cover. Y con la cuchara grande. Incluso se ha traído varios temas del cancionero guapachoso para transformarlo en zombies rockeros que caminan.

Ayer se anunció que el 8 y 10 de septiembre Tame Impala regresará a la Ciudad de México y Monterrey, respectivamente.

Si mal no recuerdo a finales de enero, el grupo encabezado por Kevin Parker se pronunció respecto al cover que Rihanna hizo de “New Person, Same Old Mistakes” en su disco Anti. A través de su management giró un comunicado que decía: “Kevin está muy feliz de haberle enviado la canción a Rihanna. Todos nos sentimos muy felices de saber el rumbo que tomó, nos encantó”.

 


Y obvio, si te metes a YouTube descubres que los comentarios de los fans no son reprobatorios, sino todo lo contrario.

 

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¿Cómo? ¿Sin mentadas de madre?

 

Parece que nuestros vecinos del norte, con todo y Donald Trump, son mucho más abiertos y tolerantes que nosotros. Qué paradoja.

 

Ya me imagino si Tame Impala fuera una banda mexicana y Rihanna nuestra estrella de pop.

 

Ya le hubiera saltado encima Tame… “El Impalador”. [m]