Por Arturo J. Flores

Rider, sí. Los músicos creen en Santa Claus. Antes de cada concierto le escriben una carta. Y aunque se porten mal siempre les trae lo que piden. Porque de lo contrario se portarán peor. No subirán al escenario. Entonces Santa querrá morirse. Tendrá a una espeluznante horda de duencillos furiosos queriendo dar portazo, asaltando la taquilla y amenazando con destruir el venue.

Pero Santa Claus no existe, amiguitos. Es el empresario quien cumple los caprichos de las estrellas. Algunos sencillos, otros inverosímiles y los más, inexplicables. Tal parece que quienes los enlistan, a veces los managers, otras los ingenieros, lo hacen como se dice coloquialmente: “sólo por chingar”.

Aunque tampoco es así.

Tengo amigos que han trabajado del otro lado de la barra. Como productores. A ellos les ha tocado recibir esa mentada cartita a Santa comúnmente llamada Rider. Los he visto temblar de miedo mientras abren el correo electrónico que llegó a su bandeja. Después se ríen, fuera de sí. Al final se beben un sorbo de tequila para pasar el mal trago y dicen: “manos a la obra”.

Mi amigo El Chico Migraña escribió en el libro Tormenta de Sangre, que hicimos a cuatro manos, cómo le tocó buscar arreglos florales para los integrantes de Air Supply. Al parecer, el mundo podía caerse en presencia del dueto australiano siempre y cuando ellos tuvieran flores en la mesa. Así su ira podía ser contenida y el concierto seguir su curso. Migraña lo comprobó cuando los acompañó de gira por Pachuca y todo salió mal: las luces, la corriente del lugar, los camerinos. De no haber sido por el arreglito floral que oportunamente les consiguió, escribe mi amigo, los Air Supply se hubieran vuelto asesinos seriales en el estado de Hidalgo.

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El Rider existe para que Santa Claus no tenga que adivinar qué regalarle a sus pequeños músicos. En la medida de lo posible, hay que respetarlo porque los requerimientos de luces, audio y hasta alimentación que ahí se detallan, tienen una razón de ser.

Las súper estrellas se lo han ganado. O por lo menos se han ganado el poder de cancelar un concierto si bajo el arbolito de su camerino no aparecen los juguetes que pidieron.

The Smoking Gun contiene un apartado en el que ha hecho públicos muchos de estos Rider. Aquí les comparto

 

1. Pharrell Williams

Antes que dos botellas de champagne, al productor le gusta encontrar una fotografía enmarcada de Carl Sagan en su camerino. Quizá necesite rezar al padre de la astronomía moderna ante de convencernos a nosotros que es toda una estrella. Y lo escribe no una, sino dos veces.

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2. Public Enemy

A los integrantes del grupo de hip hop con todo el activísimo político que los caracteriza, también los distingue un estilo de vida saludable. Cuando menos eso aparenta la misiva a Santa firmada por Chuck D. No alimentos de puerco ni una gota de alcohol en el backstage. Y con todo y que alguna vez enfrentó acusaciones de ser antisemita, comparte algunos hábitos con los judíos: hasta la fast food le gusta Kosher.

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3. Drake

A él, con todo y que es un éxito en el universo streaming, no concibe relajarse antes de saltar al escenario sin antes escuchar algunos CD’s en el reproductor que le exige a los empresarios haya en su suite, además de una buena dotación de rastrillos. No es que se quiera cortar las venas… quizá la barba le crezca más rápido de lo que creamos. Y él no quiere despertar convertido en hipster.

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4. Ozzy Osbourne

De acuerdo con el rider del vocalista de Black Sabbath (que sospecho Sharon le debe dictar) solicita un otorrinolaringólogo cerca, disponible para atenderlo. Personalmente, añadiría un geriatra… pero está bien, yo no soy el Príncipe de las Tinieblas.

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5. Guns N Roses

Las estrellas de la música le piden a Santa Promotor los juguetitos más increíbles para divertirse antes de la tercera llamada. A lo que queda de Axl Rose, por ejemplo, quiere una dotación bien variada de porno. ¿No seria mejor un WiFi poderoso y una suscripción a Brazzers?

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6. Pantera

Los desaparecidos héroes del thrash sólo comían en Taco Bell. ¿Será eso lo que realmente acabó con la carrera de Phil Anselmo?

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7. Jack White

El ex White Stripe, ex Raconteur ex Dead Weather incluye en su Rider la receta de su guacamole preferido. Cualquier otro guacamole podría traer consecuencias fatales.

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Otra cosa. Jack le tiene fobia a los plátanos. Quién sabe qué tendría que decir el doctor Freud al respecto.

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8. Brandon Flowers

El vocalista exige calzones Fruit of the Loom y Hanes del 30, quizá para repartir entre sus grupis al final de cada gig. Uno nunca sabe cuándo pueda necesitar ropa interior extra.

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Pero eso no es todo. El líder de The Killers ha diseñado todo un plan para nunca aburrirse de las mismas bebidas espirituosas. Tomen nota: si lo contratan para cantar en lunes, miércoles o viernes, entonces deberán servirle Absolut. Los martes, jueves y sábados prefiere el Jack Daniel’s. ¿Qué tal? ¡Para eso es uno rockstar, carajo!

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            9. Foo Fighters

La banda tiene una cláusula muy simpática en su Rider, que quien sabe si sea real. No aceptan compartir vestidores a menos que sea con Supergrass, Oasis o Led Zeppelin… por si las dudas, ténganles un camerino para ellos solos. Ah, y a Dave le gusta el queso apestoso. Quizá tanto años de viajar con tipos que usan tenis sin calcetines como Taylor Hwakins.

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            10. M.I.A.

¿Qué tal? Ella no se anda con jaladas. Nada de queso francés o vino chileno. La mujer solicita… ¡nada menos que tres extras en burka para que se paren junto a ella durante todo el concierto!

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            11. Katy Perry

Y mi amor, lejos de clavarse en lo que se comerá y beberá (hablo de alimentos, antes que su imaginación despegue), prefiere ser más quisiquillosa con la decoración de su camerino. Santa Claus deberá asegurarse que existan sillas en forma de huevo y que la habitación esté pintada de rosa.

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12. Marilyn Manson

El hijo del Demonio es todo un caso. Aunque Santa tenga preparado un pentagrama dibujado en el piso y una virgen para que el Reverendo beba su sangre… él sólo quiere ositos de gomita. Cosita.

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Espero que ningún músico haya leído estas líneas. Y si lo hizo, que la próxima vez que escriba su Rider las tenga en mente y haga parir chayotes a su promotor de confianza.

¡Feliz Navidark! [m]