TXT: Toño Quintanar

¿Qué es lo que transforma a una cinta en algo incómodo de ver? Las respuestas son múltiples y van, desde la exposición de una serie de tabús que trastocan la moral del espectador, hasta el despliegue de una serie de efectismos decididamente vomitivos los cuales nos remiten a las funciones más mórbidas del cuerpo humano.

Dichas inquietudes se han convertido en la principal herramienta estilística de una amplia cantidad de cintas las cuales están ideadas exclusivamente para los espectadores de estómago duro.

A continuación, haremos un repaso por algunos de los exponentes más impresionantes dentro de dicho fenómeno.[m]

10. Seven Days. (Daniel Grou, 2010).

Jasmine (Rose-Marie Collier) es una alagre niña de 8 años quien lleva a una vida tranquila y ordenada junto con sus padres en un suburbio canadiense. Todo cambia cuando, después de que la pequeña sale de casa armada con invitaciones para su fiesta de cumpleaños, nadie vuelve a verla. Al menos no con vida. No cabe duda de que esa terrible escena en la que el padre de Jasmine encuentra el cadáver de su hija con evidentes signos de violencia física y sexual es uno de los momentos más incómodos que el Séptimo Arte moderno nos ha regalado.

9. Dogtooth. (Yorgos Lanthimos, 2009).

Los amantes de los animales (y de la cordura en general) no podrán evitar poner el grito en el cielo con esta cinta cuya extravagante historia nos recuerda al Castillo de la Pureza de Ripstein. Una familia es forzada por el padre a permanecer en cautiverio absoluto desde su nacimiento, privándolos de cualquier tipo de vínculo con el exterior. La secuencia en la que Christos Passalis ataca a un gato con unas tijeras de jardinero es algo verdaderamente intenso.

8. Megan is Missing. (Michael Goi, 2011).

La violencia de género alcanza límites verdaderamente pavorosos a lo largo de esta cinta la cual deja muy en claro los peligros a los que se exponen los jóvenes de todo el mundo gracias a ese fenómeno dionisiaco al que denominamos Internet. ¿Recuerdas la escena de la violación es Irreversible? Esta cinta ostenta una secuencia similar, pero aún más incómoda y terrible.

7. Mermaid in a Manhole. (Hideshi Hino, 1988).

Una auténtica joyita del gore japonés la cual entremezcla su vomitivo discurso con una serie de elementos de índole fantástica. Un pintor frustrado encuentra una sirena malherida en una alcantarilla y decide llevársela a su estudio con el fin de retratarla. El problema es que las heridas de la criatura no hacen más que empeorar con el tiempo, infectándose de forma paulatina hasta que la sirena termina convertida en una masa mostrenca llena de pus.

6. Faces of Death. (John Alan Schwartz, 1978).

No cabe duda de que el mundo es un asco. Al menos ésa es la sensación que morará en tu ser después de ver este shockumental el cual pretende exponer algunos de los momentos gráficos más impresionantes grabados en video. Por supuesto, la gran mayoría de estas secuencias son falsas; sin embargo, el ánimo vertiginoso y decididamente vomitivo del filme es sorprendente. Al mismo tiempo, el aura de falso documental le brinda a la cinta una atmósfera sumamente dura.

5. Scharamm. (Jörg Buttgereit, 1993).

El director de Nekromantik vuelve a presentarnos una cinta plenamente abominable que, de forma paralela, trata de fungir como una obra artística. El resultado es una colección de escenas en las que lo surrealista y lo descaradamente grotesco se fusionan de forma homogénea. Secuencias como aquella en la que el protagonista se clava clavos en el pene ya forman parte indiscutible de los anales más traumatizantes del Séptimo Arte.

4. Visitor Q. (Takashi Miike, 2001).

Takashi Miike es un experto en el fino arte de llevar la repulsión y los tabús sociales hacia fronteras verdaderamente insoportables. Sin embargo, no cabe duda de que ni siquiera él mismo imaginó los perturbadores alcances de esta cinta la cual hace parecer al resto de su filmografía como una colección de Disney. Violaciones, incesto y escatología son los principales ingredientes de esta cinta la cual es capaz de incomodar hasta al más liberal.

3. Red Room. (Daisuke Yamanouichi, 1999).

Cuatro personas participan en uno de esos concursos de reality TV japoneses que son famosos por piotear sin escrúpulos la dignidad humana. El sistema es simple: uno de los concursantes ordenará a los otros tres hacer cuanta cosa se le ocurra. Los otros no pueden negarse o serán descalificados. Como te podrás imaginar, lo que sigue a continuación es un festín escatológico donde lo repulsivo está a la orden del día.

 

2. Feed. (Brett Leonard, 2005).

Esta producción nos sumerge en las desventuras de un policía cibernético quien, paulatinamente, se ve envuelto en el extraño y mórbido mundo de los fetichismos que tienen que ver con la alimentación, la gordura y la dominación. Una estética plenamente grotesca es el arma (no tan) secreta de esta cinta la cual explora de manera concienzuda esos truculentos procesos de obesidad que, para algunas personas, pueden convertirse en signos de sensualidad incontrovertible.

1. The Green Elephant. (Svetlana Baskova, 1999).

Una pareja de prisioneros de guerra son encerrados en un sucio y desgastado bunker el cual, a lo largo de la cinta, se transformará en un escenario particularmente claustrofóbico. Por supuesto, el acercamiento absolutamente realista que esta cinta hace del encierro da pie a una serie de momentos verdaderamente asquerosos los cuales se desprenden de las necesidades fisiológicas innatas de los seres humanos.

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