La ciencia ficción es un género que se caracteriza por proponer un ánimo especulativo con respecto al desarrollo tecnológico y su implementación en la vida cotidiana.

Un asunto que, a lo largo de la evolución del Séptimo Arte, ha dado como resultado un sinfín de secuencias que han atrapado la sensibilidad creativa de numerosas generaciones que encuentran en la magia del celuloide una ventana hacia nuevas posibilidades futuristas.

A continuación, ofrecemos diez escenas que nos reencuentran con esta indescriptible sensación.

10. The Fifth Element. (Luc Besson, 1997). “Tráfico aéreo”.

Los autos voladores siempre han sido uno de los adelantos más gratos y frecuentes dentro de la ciencia ficción. Luc Besson se da a la tarea de hilvanar una delirante narración donde no sólo encontramos estos increíbles vehículos, sino que también nos presenta una interpretación de las circunstancias que girarían alrededor de su existencia.

9. Total Recall. (Paul Verhoeven, 1990). “Nuevo rostro”.

La magia del disfraz (vagamente similar a la empleada por Tom Cruise en Mission Impossible) adquiere un aura futurista en esta desconcertante escena donde un aguerrido Arnold Schwarzenegger se descubre frente a sus enemigos en medio de una intriga que se debate entre lo perturbador y lo imaginativo.

8. Her. (Spike Jonze, 2013). “Pasiones computarizadas”.

El amor se torna un asunto ambiguo y moldeable en esta cinta donde Joaquin Phoenix profesa una estrecha atracción por su software de computadora; misma emoción que habrá de dar como resultado una relación íntima que escapa de las limitaciones de lo físico para volverse una metáfora de los indefinibles patrones de la psique humana.

7. Terminator 2: Judgemente Day. (James Cameron, 1991). “Muéstrales”.

Una secuencia verdaderamente impactante en la que Schwarzenegger devela el futuro de la tecnología, así como sus dantescos alcances. Detrás de una fachada humana, donde sangre y piel parecieran anunciar una irreductible relación con el organismo humano, se esconde una estructura que podría traducirse en la extinción del hombre.

6. The Matrix. (Andy y Lana Wachowski, 1999). “Ya sé Kung-fu”.

Esta cinta dirigida por los Hermanos Wachowsi escarba en uno de los tabús más prominentes dentro del desarrollo tecnológico actual: la comunión entre mente orgánica y software de avanzada. La conjunción de la máquina con el cuerpo humano siempre ha sido uno de los aspectos más controversiales del cyberpunk, mismo que, en esta ocasión, le da a Keanu Reeves la posibilidad de adquirir habilidades y conocimientos que son descargados directamente a su cerebro.

5. Akira. (Katsuhiro Otomo, 1988). “Motocicletas y pandillas”.

Esta adaptación del manga de Katsuhiro Otomo cuenta con todo un arsenal de rasgos estéticos que la vuelven una de las cintas más representativas y mejor logradas del género cyberpunk. Asunto que se puede ver plasmado explícitamente en este arranque donde, mediante una aproximación hacia el salvaje contexto urbano de Neo-Tokio, el filme atrapa nuestra atención inmediatamente.

4. Star Wars: Episode V The Empire Strikes Back. (Irvin Kershner, 1980). “La nueva mano de Luke”.

Sin duda alguna, el universo de Star Wars se encuentra plagado de artefactos y elementos que subliman la imaginación del espectador hacia niveles álgidamente fantásticos (naves espaciales, androides, sables de luz). Sin embargo, no cabe duda de que uno de los artilugios más entrañables es aquel que anuncia la posibilidad de obtener una extremidad robótica.

3. Blade Runner. (Ridley Scott, 1982). “Los Ángeles, 2019”.

Existen múltiples producciones, a lo largo de la historia del cine de ciencia ficción, que han tenido por misión seminal presentarnos contextos urbanos de naturaleza alucinante. Pocas lo han logrado de una forma tan convincente y entrañable como esta cinta dirigida por Ridley Scott que nos presenta a una ciudad de Los Ángeles obscuramente intrigante.

2. Alien. (Ridley Scottt, 1979). “Ash es un androide”.

Escasos androides dentro de la historia del cine poseen una personalidad tan francamente perturbadora como el de este autómata encarnado por Ian Holm. Una apariencia completamente humana, y una enervante composición interna que va más allá de los lugares comunes, hacen de este ente uno de los cyborgs más avanzados dentro de la fantasía instrumental.

1. 2001: A Space Odyssey. (Stanley Kubrick, 1968). “HAL 9000 no quiere morir”.

El conflicto de la inteligencia artificial alcanza inenarrables fronteras en esta escena donde un sistema computarizado, plenamente consciente de su existencia y de los peligros que la acechan, decide desobedecer órdenes humanas para salvaguardar su integridad. Sin duda alguna, un evento que es igualmente conmovedor como perturbador.