Carrie Fisher fue sin lugar a dudas uno de los mayores sex symbols de su época y despertó las más bajas pasiones de todo fan adolescente (y no tan adolescente) de los 80, cuando apareció en la pantalla grande como la prisionera de Jabba the Hutt en Star Wars: El Retorno del Jedi de 1983. Más de 30 años han pasado desde esa icónica aparición y parecería hasta una falta de respeto pedirle a la actriz, guionista y novelista, que adapte su cuerpo a lo que fue durante su juventud.

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Al parecer a los ejecutivos de Disney esto no les conflictúa porque le pidieron a Fisher que perdiera más de 15 kilos para su regreso a la saga, la actriz comentó a la revista británica Good Housekeeping “Estoy en un negocio donde lo único que importa es el peso y la apariencia. Eso está tan mal. Me hubieran dicho que rejuveneciera, porque es así de fácil”. Para lograrlo declaró que hizo lo único que se puede hacer en esa situación: comer menos y ejercitarse más “Y cuando logro perder el peso, no me gusta que me haga sentir bien conmigo misma. Yo no soy así. El problema es que me hablan como actriz, pero yo los escucho como escritora”.

Obviamente estas exigencias no aplican de la misma manera a sus colaboradores masculinos, ya que Harrison Ford tampoco luce como alguna vez lo hizo y los kilos de la edad son notorios en los avances presentados hasta el momento de Star Wars: El Despertar de la Fuerza, porque eso pasa con los años, el metabolismo ya no es lo que fue durante la juventud y perder peso ya no es tan sencillo como alguna vez lo fue. Si bien la nueva cinta de la saga ha dado grandes pasos como presentar a una mujer como la nueva heroína y a un hombre afroamericano peleando a su lado, algo que habría sido inimaginable cuando la primera cinta de Star Wars se estrenó, no cabe duda que detrás de cámaras hay mucho que trabajar y transformar todavía. [m]