Por Arturo J. Flores

FOT:: Alejandra Carbajal

Después de ocho semanas de permanecer cerrado, el viernes 23 de septiembre nuevamente entró en funciones el Real Under. El recinto, fundamental para entender la escena gótica y punk de la Ciudad de México, fue clausurado a finales de julio en medio de un operativo denominado (porque a la autoridad se le da el sarcasmo) “Mala Copa”, realizado por la Procuraduría General de Justicia en la delegación Cuauhtémoc.

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Lord Fer.

 

Una de las razones que esgrimió la autoridad, como me platicó Lord Fer, quien representa al colectivo que opera el Real Under y que todas las noches se coloca detrás de las mezclas musicales, es que “no se separaba adecuadamente la basura”. En lenguaje mucho más propio, “por rebasar los decibeles permitidos en ruido y malas prácticas en la separación de residuos orgánicos e inorgánicos”.

 

 

Quienes hemos trasnochado en el número 80 de Monterrey sabemos que el Under no vende alimentos, sólo cerveza. Respecto al asunto del ruido, la Ley de Establecimientos Mercantiles del DF prevé en su apartado B, fracción V que los Establecimientos de giro de impacto zonal y vecinal están obligados a “instalar aislantes de sonido para no generar ruido, por encima de niveles permitidos por esta ley y normatividad ambiental, que afecte el derecho de terceros”.

Sí, en papel se escucha bonito. Pero, ¿acaso es posible / real? Dar un paseo por el Centro Histórico, la Zona Rosa, la Roma o la Condesa es sumergirse en una caótica mezcolanza de sonidos. De una cantina brota mariachi, de un bar una canción de Pink Floyd y de algún club un beat electrónico. Todo sazonado con risotadas y uno que otro drama de borrachos. No digo que esté bien, sólo que hace falta mucho para que la teoría y la práctica coincidan.

 

 

Pero volvamos al punto inicial. Después de irse a dormir obligadamente, el Real Under se levantó de entre los muertos este viernes. Justo en este 2016, que cumple 10 años de resistencia. Ya sé que suena a glorioso lugar común, pero por la cercanía que tengo con Lord Fer y el staff sé que esa es la palabra para definirlo. Porque mantener durante una década ese híbrido entre bar, pista de baile y centro cultural en este ciudad de gustos caprichosos no ha sido fácil.

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En el Viva Glam, organizado por el Real Under. Foto de Juan Carlos Ruiz Vargas

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Fiestas que no se olvidan.

 

En lo personal, lo que me gusta del Real Under es que con todo y sus bemoles –como la riña que aconteció durante la noche del presente cierre– es que sigue siendo una fiesta particular a la que cualquiera puede entrar. Entre sus muros se han dado clases de yoga y literatura (yo he presentado algunos de mis libros y dictado conferencias), performances (aún recuerdo a mi amiga Frida Con Todo Mi Odio suspendida del techo), música en vivo (incluso un servidor cuando formó Pollito Zombie tuvo la fortuna de subir al escenario), ciclos de cine y definitivamente, uno de los recuerdos más emotivos que conservo fue la presentación, hace varios años, del número uno de la revista “Gótica”, para la que escribí como Arthur Alan Gore. Y qué decir de la cantidad de música que conocí gracias a Lord Fer, cuando Internet aún no existía. Porque es de los pocos DJ’s que tiene el toque. Ese que te hace bailar como alma en el limbo de la Divina Comedia. Aunque quienes nunca hayan ido piensen que sólo se toca punk, goth y electro, en realidad suena de todo. Desde Blur hasta Morrissey, pasando por Los Cramps o Los Peores de Chile. Los slams más brutales los hemos bailado cerca de las 2 de la mañana con Maldita Vecindad y Mano Negra.

 

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Una década de recuerdos.

 

La historia del Real Under se remonta al 3 de marzo de 2006. Una después del rompimiento con la UTA (Unión de Trabajo Autogestivo) y el cierre de Donceles 80, se abrió el local de Monterrey 80. Aunque los creadores del Real Under nunca negaron su identidad punk y gótica, supieron organizarse de forma que ofrecieran un esparcimiento organizado, sustentable y eficiente. Sin embargo, en la actualidad las puertas del lugar están abiertas a los hipsters, por ejemplo, que acuden atraídos por la curiosidad pero suelen quedarse por el ambiente.

Lord Fer interviene: “El Under lo iniciamos principalmente punks y gothics. Pero nunca tuvimos mentalidad de cerrar la puerta a nadie. Nunca manejamos dress code o similares, gracias a ello al paso del tiempo se nos sumaron múltiples escenas alternativas como la rockabilly, electro, surf, visual kei, steam y garage. Los prejuicios han sido siempre un cáncer para cualquier escena, ¿cuántos de los que argumentan “no es bueno dejar entrar a cualquiera” se hubiesen quedado fuera del Under si fuésemos estrictos en la entrada exclusiva para punks y goths? ¿Cuántas pláticas, aprendizajes, intercambio, bandas, amistades se hubiesen perdido si hubiésemos dejado entrar únicamente a quienes visten de cierta forma?”.

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La fiesta del viernes llevó por título “Undead Undead Undead”, una referencia directa al coro de “Bela Lugosi’s dead”, el tema icónico de Bauhaus. Y como dice una parte de la letra: Los murciélagos han abandonado el campanario. Las víctimas terminaron de desangrarse.

Real Under, levántate y abre…[m]