Por Arturo J. Flores

Harry Browne escribió un libro muy crítico acerca del cantante de U2. Uno que lo señala como símbolo del “filantrocapitalismo”. Ideología que consiste en hacer que los oprimidos tengan una visión positiva de los grandes neoliberales. De gente con la que Bono se ha dejado fotografiar como el exprimer Ministro británico Tony Blair, la exsecretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice o el expresidente George Bush.
Precisamente el hombre con el que cantante aparece en la portada del libro “Bono: en el nombre del poder”.
Browne estuvo en México hace unos años para promover su libro, que fue publicado en español por sextopiso. Nos encontramos una mañana en un hotel de la Roma para platicar al respecto. Por culpa de los duendes paganos y los santos laicos que regulan en el universo periodístico, hasta entonces la charla se había mantenido inédita. O lo que es lo mismo, almacenada en la mazmorra de un disco duro.
Y los conciertos de U2, adornados por el recorrido que Carlos Slim le dio a Bono por el Museo Soumaya y el anuncio de que los irlandeses donarían recursos para financiar albergues para los damnificados por el terremoto, me parecieron una ocasión inmejorable para rescatar un fragmento de aquella la conversación.

-Has sido muy criticado por los fans de U2. A la gente que le gustan las estrellas de rock, no les gusta escuchar la verdad detrás de las estrellas de rock, ¿no es así?
-No, no les gusta saber qué tan borrachos se ponen. Este libro fue por encargo, me lo encomendó un editor británico. Partía del hecho de reunir diferentes estudios desde el punto de vista político que hice acerca de Bono. Me interesa lo peculiar que ha sido desde el principio, identificado como modelo de integridad. Tampoco es que mi libro pretenda ser una revelación, ¡aunque lo es! Únicamente se trata de que la gente vea lo que no ve.
-Es curioso, hoy por la mañana (la entrevista se realizó en 2013) se dio a conocer en Twitter una fotografía de Bono con nuestro presidente, Enrique Peña Nieto. Y en tu libro haces hincapié en lo cercano que es a los líderes mundiales.
-¡Le fascina tomarse fotografías con presidentes! En la portada del libro pusimos su fotografía con George Bush. ¿Cómo tomó la gente que se retratara con Peña Nieto?
-Aquí Bono es como un Dios. Todo se le aplaude. Él siempre se toma fotografía con la gente y les firma sus discos.
-Mi libro no pretende criticar a Bono como persona o a U2 como grupo, pero sí aborda al Bono político, uno que quizá sirva a los intereses políticos tomándose fotografías con los Presidentes. Aunque en el fondo creo que lo hace porque le gusta, no creo que en el fondo, sea porque apoye la Reforma Energética o algo así. Aunque el hecho de que se tome una fotografía con Peña Nieto, definitivamente ayuda a suavizar la percepción que se tiene del Gobierno mexicano. A Bush lo ayudó cuando invadió Irak, y a Tony Blair cuando entró en la guerra.

-Al final de tu lectura uno concluye que Bono pudiera ser tan malévolo como Bush.
-(Risas) No fue mi intención, ninguno de los dos representa el mal, pero ambos sirven al sistema financiero mundial. Bono está en posición de generar credibilidad para los políticos. Es sólo un mensajero.
-La última vez que U2 estuvo aquí, se reunió con el expresidente Felipe Calderón, que tuvo una imagen muy negativa por iniciar la guerra contra el narcotráfico. Y después, el expresidente acudió al concierto de U2.
-Lo sé. Y Bono pronunció un discurso en el que se refería a esa guerra contra el narcotráfico. En Europa se ha debilitado su poder de influencia a raíz de haberse involucrado en un escándalo por evasión de impuestos. Lo han dejado de invitar a eventos importantes. Ya no se toman tantas fotografías con él.
-¿Cuánto tiempo demoraste en reunir la información para escribir el libro?
-Desde hace tiempo quería hacerlo, así que la información estaba ahí, porque además mi deadline era muy corto. Entre que firmé el contrato y entregué el manuscrito apenas transcurrieron 5 meses. Pero además de ser crítico, quiero que quede claro que al final concluí que Bono es sincero. Probablemente ha sido usado, porque las causas que defiende lo hace porque cree en ellas y todo lo que ha hecho por ellas no ha sido en busca de publicidad para su música, sino porque está convencido que es el camino correcto.
-¿Consultaste entrevistas?
-Claro, hay más de 15,000 palabras suyas aquí. En los últimos años ha hablado muchísimo.
-¿Intentaste entrevistarlo a él?
-No, aunque estoy seguro que hubiera sido inútil. De todos modos, todo está basado en información pública. Pero tengo que confesar que fue difícil no sentirme conmovido por su carisma.
-¿Te gusta U2?
-Sí, no soy un fan de hueso colorado. Pero sí hay un playlist de 10 canciones al que recurro constantemente. Nunca los he visto en vivo, sólo estuve afuera de una Arena, en Irlanda, tendido en el césped escuchándolos. Creo que The Edge es un guitarrista majestuoso y Bono un gran cantante. Mi canción favorita es “Jesus Christ”.

-¿Has recibido comentarios acerca de tu trabajo?
-Poco… unos fans me reclamaron por Twitter. Algunos amigos personas de Bono, como Bill Clinton (risas), no se refirieron directamente a mí, pero sí salieron a decir que él es la mejor persona del mundo. Y sólo algunos líderes de opinión irlandeses dijeron: “por favor, nadie compre este libro horrendo. Harry Browne se puede ir al infierno”.
-Hay líderes que buscan poder, otros dinero y hay quienes se motivan por el sexo. Después de todo lo que investigaste, ¿qué crees que mueve a Bono?
-Diría que la necesidad de ser amado.

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