ENT :: Carlos Díaz Reyes | FOT :: Cortesía del artista


La familia Jodorowsky está repleta de artistas. Alejandro, el padre, es un famoso cineasta, escritor y creador de la psicomagia. Su hijo Brontis es actor y Adán, además de actuar, es músico. No es de sorprender que trabajen juntos frecuentemente, como en Poesía sin fin, la película en que los dos hijos fueron dirigidos por su padre.

Alejandro Jodorowsky | FOT :: Lionel Allorge

Pero el trabajo en conjunto comenzó desde mucho antes, en una casa donde se les enseñaba de meditación, a lidiar con la ira, a ser sigilosos como ninjas y a dar mucho arte al mundo.

Adán cuenta en entrevista que las posteriores generaciones siguen con esta tradición que ya llevan en la sangre.

“Me gusta trabajar en familia, es en donde el arte se hace más auténtico, yo creo”, comenta el cantante. “Y toda la familia tenemos una misma filosofía, algo muy fuerte qué transmitir. Cristóbal es terapeuta; Brontis es actor, ahora está en Animales Fantásticos 2; todos se están realizando en esta familia, transmitiendo un arte positivo. Estamos en eso y todos tienen talento”.

Cristóbal Jodorowsky | FOT :: Sophie Pinchetti

Adán se muestra orgulloso de que su apellido sea tan reconocido en el mundo: “Más pasan los años y más están colocados mis hermanos, uno está en Hollywood ya. No sé, es muy inspirante, muy inspirante. Y no sólo mis hermanos, mi sobrina Alma también es actriz, tengo otro sobrino, Dante, que es rapero. Todos están haciendo arte, es increíble. Alión, mi hijo, ya toca guitarra. Es que hay mucha creatividad, mucha inspiración”.

Brontis Jodorowsky | FOT :: twitter.com/brontis_j

Sobre cómo es vivir con su padre, Adán coincide en que su vida estuvo repleta de una preparación espiritual poco ortodoxa. “Cuando nosotros éramos niños, había un cuarto de meditación. Me acuerdo que cuando uno se tropezaba, mi padre decía ‘¡samurái!’; era para estar atento a todo lo que pasa en la vida. También me hacía caminar como ninja, del fondo del cuarto hasta aquí y él no tenía que escuchar mis pasos, para trabajar el silencio y la discreción. Sacar la rabia rompiendo una silla y enterrarla en el jardín. Fue una iniciación increíble, muy particular. No había nada banal, en la casa cuando hacías una cena decía ‘lee un nuevo poema’, nos parábamos y leíamos nuestro poema”.

adan Jodorowsky

Adán Jodorowsky | FOT :: twitter.com/adanjodorowsky

Una parte fundamental eran las conversaciones. En la mesa siempre se preguntaban sobre su día, sobre qué hacían y cuáles eran sus planes. “Hay muchas familias que no se preguntan qué están haciendo, en qué andan en la vida ni nada, pero ahí sí. Cada persona en la mesa contaba lo que estaba haciendo. Fue muy bonito y sigue siendo”. El cantante recuerda que ese día justo había tenido una plática telefónica de más de una hora con su padre. “Oye, pero hacía tiempo que no hablábamos tanto”, le dijo Alejandro. “apenas ayer también hablamos una hora”, le respondió su hijo.

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