Buffalo Blanco es una agrupación proveniente de Monterrey, Nuevo León, conformada por un grupo de amigos que se fue conociendo musicalmente desde el 2009 para poder darle sentido a esta gran aventura que los ha llevado a disfrutar lo que más les gusta, hacer música. Cada uno de estos integrantes están inmersos desde hace un tiempo en el universo musical mexicano, debido a que forman parte de bandas ya consolidadas en la escena del indie rock: David Castillo (Happy Fi, Pistol Chunky -voz/guitarra), Charly Castro (Jumbo -bajo), Alan Robles (Niña, Chetes, Flip Tamez, Jumbo -guitarra) y Bruno Bressa (Volovan, Malibu Cannibals -batería).

Ahora, Buffalo Blanco anuncia la salida de su tercer material, álbum homónimo que ya puedes escuchar en plataformas y tiendas digitales, y del que se desprenden sencillos como “Fondo del océano” y “Manos al viento”. Con motivo del lanzamiento de este material tuvimos la oportunidad de platicar con ellos sobre el surgimiento de la banda, sus gusto musicales, la composición de sus canciones y la inseguridad al norte del país… esto fue lo que nos dijeron:

Cada uno ha estado en el rock con distintos proyectos, pero ¿cómo fue que surgió Buffalo Blanco?

David: Empecé el proyecto con unas rolas mías; ya conocía a Charly porque estuvo en Jumbo con mi hermano Clemente. Llegué de Estados Unidos y platiqué con Charly y formamos lo primero de Buffalo Blanco. El Shaken City fue el primer disco de la banda; después hicimos otro que fue el Indigo Love, en donde se integra Alan Robles en la alineación, y este tercer disco Buffalo Blanco en donde ya se integra Bruno Bressa.

¿Están trabajando todos sobre tus canciones o estás proponiendo canciones en las que trabajan todos?

David: Al principio sí eran canciones mías, pero en este disco todos estamos componiendo, aparte que ya es en español -antes las canciones eran en inglés.

¿Qué linea siguen los dos discos previos?

Desde un principio tocamos un poco de country, folk, classic rock.

Tiene un sonido muy del sur de California. Eso me sorprende de forma agradable porque fuera de Suave As Hell de Guadalajara/DF, pocas bandas le apuestan a hacer ese sonido. Que una banda mexicana haga eso es una característica de universalidad, pero acá en México casi no se le apuesta a ese rock. ¿Ustedes escuchan esa música?

Al principio fuimos encontrando las cosas que nos gustan, y de ahí nos pusimos a darle y resulta que en el caso de Alan y Bruno, también les gustaba lo mismo. Antes de tocar juntos nos compartíamos cosas de música vieja por redes sociales, redescubriendo cosas que a lo mejor no salieron en tu momento. Como cuando salía alguna canción de Wilco, nos la compartíamos y así es como fuimos alimentando un sonido como el de esas bandas.

Más que un sonido que quieren replicar porque que no lo hay, ¿es una banda de un sonido que les gusta oír a ustedes?

Exacto, nosotros ya tenemos un sonido pero en otras bandas; en el caso de Jumbo, Niña, Volován… y lo que quería hacer es una banda country pero no con mi banda. Así salió la necesidad creativa de querer sonar a lo que oímos. En el segundo disco, por ejemplo, Rudy (ingeniero y productor de Buffalo) y Matias, que es el productor, sacaban cosas que podían aportar y también metían cosas de la música que escuchabas, que escuchas y que te sigue gustando. Todos hemos coincidido en este tipo de música, esto es lo que escuchamos, nos encanta la música que escucha cada uno de nosotros.

Personalmente pienso que es importante hacer algunos covers junto con todo tu material original. ¿Ustedes tocan covers?

Todas nuestras canciones son inéditas pero sí tocamos covers. Hay tres que siempre los estamos variando: uno es de “The Weight” de The Band, uno de “Camera” de Wilco, y los juntamos con canciones nuestras, también hemos tocado “Take It Easy” de The Eagles. En la cuestión sónica y de ejecución de la banda, sí es puro rock and roll: conectar y tocar. No es nada procesado, es tal cual el sonido de una tarola, el bajo como suena… nos gusta ese feeling orgánico, totalmente natural, incluso el segundo disco lo grabamos en vivo, todo el sonido es de nosotros.

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¿Cómo estuvo el proceso de los dos discos previos? ¿se juntaron, grabaron, se fueron con sus bandas? ¿qué pasó?

Hicimos SXSW con los dos discos. En el primer disco fuimos Charly y yo, con músicos invitados. Para el segundo, fue ya con Alan y un baterista polaco y para el tercer disco trabajamos todo ya con Bruno. Como los primeros dos discos fueron en inglés, empezamos a sentirnos tras una barrera con los promotores, porque decían que como están en inglés, no lo podían vender. Todos nos decían que era un problema que fuera inglés, y yo les dije que así salió. Yo le decía a la gente, “escúchalo a ver si te gusta”. La mentalidad de las estaciones que tocan rock en español en provincia es distinta porque decían que solamente ponían rock en español. Cuando queríamos tocar en festivales en Monterrey no nos dejaban por la música y ahora que toda la música es en español todos nos buscan, pero en los shows en vivo tocamos canciones también en inglés porque es parte de nosotros.

Es un prejuicio raro, Björk es islandesa y sólo lanzó un disco en islandés que además es de jazz. En otro tema, ¿qué pasó para que los cuatro se metieran de lleno al proyecto de Buffalo Blanco? ¿Sus bandas están en descanso?

Una es esa, y la otra es que todo fue fluyendo tan bien que nos dimos cuenta que el material iba más allá de lo que nosotros creíamos; nos sorprendió esto. No lo pensamos en un inicio, hicimos las rolas y grabamos en el estudio y poco a poco fue creciendo el proyecto. Lo padre es que todos somos amigos, nos juntamos y escuchamos discos, nos estamos nutriendo en todos los aspectos. Se siente como si estuviéramos en nuestro grupito de la secundaria con el que jugabas fútbol en el recreo, la vibra es muy padre, todo está fresco.

¿Cuál fue la canción más difícil en este procesos de grabación?

Bruno: La primera canción que salió siento que fue “Fondo del océano” que la llevó Chucky, y le dijimos que lo teníamos que hacer bien, pero lo más difícil es que toda la grabación del disco la hice sin platillos, por que Rudy quiso grabarlos aparte; tenía que pegarle al aire porque si no sentía que perdía un beat o un tiempo, nunca había grabado así, siento que me están quitando la emoción, pero cuando oyes todo junto quedó increíble.

Al inicio, las bandas suelen tocar y tocar para probar el sonido de sus canciones y hasta después de un rato deciden ir al estudio y grabar, ya con las canciones bien corriditas; para el segundo y los que siguen ya no hay mucho tiempo para hacerlo así. ¿Cómo ven eso?

Este disco sí lo hemos sonando en Monterrey. Esta es nuestra primera visita oficial como banda al DF y la expectativa de cómo sonará el disco fuera de nuestra tierra es enorme, estamos nerviosos. Sin embargo, sí tuvimos tiempo para tocarlo en pocos de los lugares que hay allá y el material ha sido muy bien recibido; lanzamos el disco, varios videos y a la gente le gusta la banda, tenemos tres sencillos antes del lanzamiento,.

La situación en Monterrey está un poco fuerte, ¿a ustedes les llega afectar esto o se mantienen al margen de todo?

Precisamente en este disco hay una canción que se llama “Pecho y a correr”, que salió a raíz de lo que pasó en el Casino Royal: no había ni un solo bar donde ir a tocar, nos quedábamos en casa, nos llegó a afectar en conseguir tocadas, 2011 y 2012 fueron años difíciles, no podías salir ni de noche, ahorita todo ya está más tranquilo. [m]

foto prensa BB