Entrevista por:: Vicente Jáuregui

El Shirota es un cuarteto oriundo de la dispersión suburbana conocida como Chiluca, Estado de México, en 2013 decide convertirse en la banda más ruidosa de la comarca. Desde entonces, sus guitarras corrosivas y el estruendo de su base rítmica, son un revés frente al aburrimiento de los suburbios. En complicidad con Hugo Quezada (Robota) como productor, la crudeza de su sonido en directo se mantiene intacta, muy lejana a la promiscuidad del HD.

Aunque es fácil asociarlos con bandas en el cuadrante de Sonic Youth, MC5 o The Stooges, los discos que más los han influenciado son de Japandroids, METZ o The Men. En su música predican el axioma In Noise We Trust, indisociable del espíritu Do It Yourself con que graban sus música. De referencias musicales anglosajonas, lo suyo es cantar en español, con alaridos que sacrifican la dicción para mantienen el delirio y la hiperactividad como catarsis. Su estridente y volátil ejecución en directo los ha posicionado como un fresco acto de rock que difiere de los convencionalismos estructurales del rock.

 

La primera vez que uno escucha El Shirota, llama la atención la apuesta sonora de la banda, con un sonido deliberadamente fuzz y estridente. ¿Cómo surge esta convicción por el noise?

José Ignacio Gómez: Cuando comenzamos la cosa no patinaba para el noise. Queríamos rescatar el hardcore noventero, que sí tiene que ver con el punk, pero no en sentido estricto. El punk es más reaccionario, menos musical, las estructuras son coro, verso, coro. Nosotros simplemente comenzamos a hacer rolas y después de un año de darle nos dimos cuenta que todos disfrutábamos mucho el fuzz. Además del Big Muff, descubrimos que existen pedales que hacen todavía más ruido y nos pareció cagado, decidimos picarle a eso. En el 2012 estaban saliendo muchas bandas que nos gustaban porque sonaban al garage de hace 10 años, pero con un sonido más cochino y crudo. Como los Japandroids que aunque suenan como emo-hardcore fresita, está grabado con 3 Big Muffs rusos. Solo es una lira y una batería pero tienen un sonido bien crudo.

 

¿De escuchar ese tipo de metodologías les surgen canciones a ustedes?

De escuchar ese tipo de cosas surgió la canción de “Chiluca” y pensamos que por ahí chance había una vena interesante. Creo que no hay muchas bandas mexicanas haciendo ese tipo de sonidos.

 

Pero el shoegaze está de moda…

Sí, ahora hay muchas bandas haciendo shoegaze, que en general su sonido y sus rolas son pop con guitarras ruidosas. Lo nuestro no es así, es mucho más rockero.

 

Alguna vez te comenté que la banda sonaba como los primeros disco de los Stooges, lo decía como una virtud, pero me comentabas que no es una referencia.

A mí siempre me ha costado trabajo ver semejanza entre una banda actual y una que surgió hace 40 años, al menos que lo haga muy obvio como Tame Impala, que de verdad está diciendo “quiero sonar así”. Nosotros sí tenemos un cierto tipo de sonido, pero no sonamos a Sonic Youth por ejemplo, siento que el sonido es mucho más moderno. Me impresiona que me digan que sonamos como los Stooges. Pero está chido porque nos damos cuenta cómo la gente toma nuestra música, como surgen muchas interpretaciones de lo mismo. Uno se ve como se quiere ver, pero la gente siempre te percibe diferente.

 

Ustedes siempre se han jactado de su condición sateluca. Incluso tienen una rola llamada “Chiluca”. ¿Creen que el código postal determine mucho su sonido como banda?

Yo pienso que sí tiene que ver, todo construye y determina un discurso de tu vida. Te vistes de cierta forma por el entorno. En nuestro caso, al crecer en Satélite no salíamos mucho a la calle y terminamos vistiéndonos como nuestras bandas favoritas. Las que veíamos en la tele. Donde vivimos estamos aislados, no tenemos tanto contacto, convives menos a nivel folclórico con la gente. Allá la gente busca apartarse y vivir un rollo muy personal, poco cultural, se trepa al coche y ya. Es muy egoísta pero determina cómo crecieron los niños. Nosotros veíamos MTV, no íbamos al Vive Latino. En realidad conozco poca gente que vaya al Vive y que le gusten bandas como Café Tacvba. Nosotros comprábamos música en el Mix Up, no había mucho la onda de ver bandas locales entonces escuchas cosas gringas. Nosotros de alguna forma somos reaccionarios porque cuando descubrimos que hay rock independiente no nos late necesariamente los sonidos que adoptan estas bandas, quieren sonar a lo que había antes: Café Tacvba, Zoé, Caifanes, La Castañeda.

 

Es irónico porque de Satélite son dos bandas que le han apostado mucho a rescatar las raíces. Café Tacvba y San Pascualito Rey.

Y DLD, que son más tipo Zoé, que me cagan pero los doy el mérito porque dejaron de tropicalizar el rock mexicano. Rompieron un esquema, le debemos mucho a esa banda aunque ya no nos guste cómo hacen las cosas, porque determinaron el presente, abrieron las puertas para las bandas en cuanto a poder meter referencias británicas. Que no te tengas que poner el penacho para hacer rock pero que tampoco tengas que cantar en inglés.

 

¿Por qué te molesta que Zoé esté donde esté?

No me molesta que estén donde estén. Más bien pensaría que son una banda egoísta, llegaron, se volvieron grandes y se olvidan de la escena. Son compadres de quienes tienen que ser compadres y ya.

 

Ustedes son una banda punk que tiene muy claras las cosas, tienen un discurso bastante definido. ¿Qué les caga de la escena?

A mí me caga que no hay un interés por escarbar en bandas que lo hacen muy bien y en serio. Hay muchas bandas que tocan mal y hacen lo mismo y están en lugares muy arriba. Me crispa los nervios. Me queda claro que es todo RP, pero ¿cuántas bandas realmente superan las expectativas de la gente con su música? Pasa lo mismo con las bandas de fuera. Por ejemplo, ¿porque no tomar igual de en serio bandas que están haciendo cosas en México que digamos a los Sex Pistols? Yo sé que el contexto histórico es hay muy importante, pero hay bandas muy buenas ahorita que no se voltean mucho a ver.

 

A pesar de que sus referencias son totalmente anglo, sus letras reflejan una realidad mexicana, son una banda suburbana que se plantea escribir sobre lo que los determina, no son alguien que quisiera escribir como si vivieran en Seattle.

Es la parte más chida, es sentarnos a adaptar nuestra música a lo que vivimos. No estamos en Seattle definitivamente, pero podemos compartir cierto tipo de feeling. Es más precario acá y se vuelve muy primitivo, por eso hablamos más de inconformidades. Acá si alguien usa unas botas ya es punk y es true, eso es justo lo que bandas como Nirvana trataron de erradicar. Ellos dejaron de lado todo el glam del rock porque se trata de llegar a tocar con la ropa que traes todos los días, no prepararte con algo especial para tocar. Tocar como tocas: middle class.

 

¿Les saca de onda las bandas que preparan un atuendo para tocar en vivo?

No me molesta, se me hace chistoso, es más como un performance. A mí me pasa que hay muchos estigamas. Te ven güero tocando punk y te dicen “pinche güero fresa”. Pero a duras penas pago mis comidas, crecí en una casa normal como cualquiera. Justo ese estigma al revés es igual, tampoco somos de “apoyen bandita” (risas), ni estamos en posición de vender nuestro disco en Mix Up.

 

¿Cómo se dio que Hugo Quezada produjera lo nuevo de El Shirota?

Un día le pregunté sobre grabar y cuando menos lo esperaba ya me estaba diciendo que cuándo grabábamos el disco. Es alguien en quien puedes confiar, siempre te va a dar su interpretación y eso está chido porque tiene un criterio muy sólido. Yo creo que si Zoé grabara con él, podría hacer algo, tomaría decisiones, es un valor agregado como productor.

 

¿Qué van a tocar en el Festival Marvin?

Vamos a intentar o yo pensaría en resumir lo que la banda está haciendo desde 2013 a la actualidad. Dar un panorama de la banda, porque ha cambiado mucho.

Rubén: Al principio las canciones eran más pop, eran rolas. Ahorita ya no. Son muy largas (y son largas porque pueden, no porque deben). Pudimos experimentar más.

JI: El ocio arruinó la banda.

Rubén: Estamos redefiniendo el formato de la banda. La característica es la potencia y la estridencia, pero no queremos que eso sea un morbo, sino una faceta, una etapa inocente. Creo que nos estamos volviendo conscientes de que somos una banda y que podemos hacer millones de cosas más allá de “Chiluca”, de que estirar.

JI: Cuando no conoces muy bien a las personas, no sabes qué tanto puedas lograr. Pero cuando una rola genera empatía, te das cuenta de que entonces puedes llegar a otras cosas y molestar a los vecinos.

No te pierdas el show de El Shirota el próximo 21 de mayo en #FestivalMarvin. Consigue tus boletos a través de Boletia, La Roma Records, Common People, Universidad de la ComunicaciónDiscos Mono o Music Box.