Entrevista por:: Vicente Jáuregui

Entre los sonidos urbanos y la música autóctona surge Timoneki, un ensamble ecléctico que atraviesa con soltura por el pop, la cumbia, el rock, el jazz y el reggae para delinear un sonido híbrido que sintetiza el universo digital con el mundo orgánico de manera coherente. Desde hace 5 años, esta banda cholulense aboga por la honestidad para lograr una fusión que reúna todas las voces sonoras que los constituyen. ¿El resultado? Un ADN sonoro incluyente, cercano al world music pero con un sentido más alternativo. Con paso firme, este proyecto que predica el “fusionando andamos y en el camino andamos”, ha tomando su propio vuelo en festivales como el Vaniloquio, Festival 5 de Mayo, Festival Luces de Invierno, TAG CDMX y el Cumbre Tajín. Con una instrumentación poco común que incluye jarana, ukulele, trombón, scratches y saxofón, Timoneki arroja candela por cada poro y lo hace sin importar el idioma: sea en inglés o en español, lo suyo es hacer canciones transparentes. El año pasado editaron un LP homónimo que recorre una apmlia gama de sonidos y estilos que denotan su diversidad como banda. Para anticipar su show en Festival Marvin charlamos con Pavel (guitarra, bajo y programación) y Ricky (trombón y ukulele)…

 

Escuchar a Timoneki es percibir una cantidad de influencias muy amplia. ¿Cómo surge esta búsqueda?

Ricky: Teníamos una banda de reggae con Pavel y Rodolfo, siempre estuvimos influenciados por la música jamaiquina. Después, cuando Pavel se junta con los demás de Timoneki surge una fusión muy rica y natural, no fue una pretensión, así salió.

Pavel: Todo mundo trae su herencia y su background musical, es la influencia de cada uno concentrada en un mismo proyecto. De repente se fue acomodando y surge la variabilidad de los géneros: puedes escuchar una cumbia, algo autóctono pero con un toque Timoneki que nosotros le decimos “popcito”. Los géneros se aligeran, los hacemos muy digeribles.

Ricky: No haríamos un son jarocho o un jazz purista porque no virtuosos para enfrentar a un género así o para agarrar el mood tal cual. Nos interesa ver qué puede hacer Timoneki con cada posibilidad, somos realistas con lo que podemos hacer y nos late agarrar lo que fluye de mejor manera.

 

¿Son una democracia entonces?

R: Rafa el vocal hace jingles para publicidad, entonces todo el tiempo está creando ideas y él es quien lleva propuestas más armadas. De ahí cada quién comienza a meterle. Ahora estamos armando un nuevo EP y están saliendo ideas muy chidas.

 

Hablemos del EP, ¿van a tocarlo en el Festival Marvin?

P: La meta de este año es llegar con nuevo EP, con video del sencillo. En el Festival Marvin ya estaremos tocando unas tres canciones del EP. Por mayo o junio ya se podrá escuchar en digital.

P: Grabamos un primer disco de 11 canciones y este año pensamos que esperarnos otro año para lanzar material es mucho tiempo. Así que elegimos 6 de las que teníamos para grabar algo en corto, para una banda como nosotros que no tiene tanto reconocimiento ahora, es mucha inversión echarse el paquete de un disco, es mucha inversión de tiempo, dinero y de todo. Optamos por algo más selecto para no detener la producción de Timoneki.

 

Las letras de Timoneki se salen de lo predecible que puede ser ahora el rock, hay una búsqueda y una confrontación, ¿cómo escriben?

P: Rafa y Lili, los dos vocalistas del grupo, escriben toda la lírica. Son muy metafóricos, o mejor dicho somos porque ellos son la voz de todos. A veces nos gustaría tener más un discurso de resistencia, pero eso son ellos y no podemos forzar nada.

R: Es parte de su personalidad, si los conoces en vivo, te darías cuenta que no podrían escribir más que de esa forma. Los dos son personas muy artísticas, pensantes, sensibles, con un discurso. Lili hace joyería textil y hace pieza muy bonitas y detalladas, Rafa hace canciones desde hace mucho y es una persona súper creativa, todo el tiempo está creando algo. A mí me encantaría sacar letras como ellos.

P: A veces hacen letras improvisadas en los ensayos y ellos dicen “eso no es lo final, sólo se me ocurrió ahorita”, pero son tan buenas que les decimos que ya, que eso se queda (risas). Otras veces se trabajan más.

 

¿Cuál es el objetivo para ustedes de grabar un disco ahora que ya nadie escucha discos enteros?

R: Estamos en un punto de armarla y dar un siguiente paso o de plano ya. Queremos aprovechar el momento para subirnos, ya tenemos un disco pero creemos que está padre que la gente pueda escuchar rolas nuevas.

P: Siendo honestos, sí buscamos poder vivir de esto, percibir algo de dinero, porque hasta ahorita todo se reinvierte. Hay muchos gastos, el video, la promo, el disco, etc. Al hablar de crecer es tener tocadas en festivales como el Marvin, ya no tanto tocadas de compas que te invitan y luego es llevar todo el equipo y ni te ayudan. No es por ser mamoncillo pero eso ya no, la idea es que el proyecto tiene una finalidad.

R: Hacer el disco físico ya está pasado de moda, para nosotros es una carta de presentación, porque cuando hemos ido a festivales como el Cumbre Tajín se abren puertas. Regalamos discos a quien podemos. Más que ganar varo de eso es para que nos escuchen.

P: Además, es muy bonito meterte al estudio y ver tu trabajo reflejado en un disco completo. Si eres una banda que busca trascender la experiencia es muy padre. Como dice Ricky, también es un buen elemento para esparcir la música de mano en mano, nunca sabes quién te puede escuchar.

 

¿Les ha surgido una invitación a tocar por andar rolando su disco?

R: De hecho así surgió Cumbre Tajín 2015.

 

¿Cómo fue?

P: Un programador del festival fue a echar chela con un compa a Valle de Bravo. En la fiesta le dice “me encontré esta banda en Soundcloud”. Era un EP medio mal grabado pero le encantó y nos contactó por el FB. Nos puso “necesito 3 tracks suyos para tal fecha”. Al principio nos sacó de onda, pero luego nos dijeron que era para Cumbre Tajín y nos dio mucho gusto.

 

Si se les terminaran los discos un día, ¿cómo invitarían a la gente en la calle?

P: Les contaría que Timoneki es una palabra náhuatl que significa “nos queremos”, una palabra que invita mucho. Les contaría que es un trabajo muy colaborativo, hecho con amor y que no tenemos miedo a la fusión pero que no queremos ser un coctel, no somos una pedacera como las bandas que hacen una rola de reggae y a la mitad la vuelven ska y luego funk (risas).

 

¿Qué piensan del Festival Marvin, dirían que tiene características del resto?

P: No agarran a los peces gordos, hay un par conocidos para jalar gente pero mantienen un perfil independiente. Son bandas que le siguen macheteando, que todavía no están en el top.

 

¿Qué bandas del cartel tienen ganas de escuchar?

R: No conozco a todas las bandas de esta edición, pero la revista como plataforma siempre me ha parecido muy llamativa. Es muy buen foro para seguir en la búsqueda para llegar a más búsqueda. Estamos muy contentos que nos hayan invitado.

P: San Juan Project, Band of Bitches, Forecast in Rome, Lawall que son unos chavitos de Colima, está bien pop pero me gusta y Rafa el vocal es fan. También los Sex Sex Sex que son coterráneos, tienen una propuesta garage muy buena.

R: Dolores de huevos, por el nombre.

 

No te pierdas el show de Timoneki el próximo 21 de mayo en #FestivalMarvin. Consigue tus boletos a través de Boletia, La Roma Records, Common People, Universidad de la ComunicaciónDiscos Mono o Music Box.