En una era donde la información nos abruma por todos lados: anuncios, fotografías, redes sociales, noticias, impresos, libros, televisión, podcast, radio, YouTube, memes, conversaciones, conferencias, columnas, artículos y más, surge un valioso recurso que promete llegar a todos por igual, con gran aceptación… ¡El GIF!

Bien lo apuntaba mi querido Mario Campos al hablar de la Generación Z, tan sólo 8 segundos le toma a esta nueva ola determinar si algo es de su agrado e interés, o no. En ese breve tiempo hay que colocar el mensaje principal, sin tanto garigoleado, lo más directo posible.

No es casualidad que ahora todo dure un instante. Aplicaciones como Snapchat y Periscope no guardan tu material para la eternidad (al menos no a la vista de todos). Vine te permite crear videos que duran sólo seis segundos. En Twitter te expresas en no más de 140 caracteres. Facebook Messenger ya permite enviar GIFs y cuenta hasta con un buscador. Instagram acaba de lanzar Boomerang para crear repeticiones automáticas con una ráfaga de fotos.

La comunicación, en todos los sentidos, se está haciendo breve… en extremo breve. El reto es interesante, aunque no sencillo. Ahí es donde el GIF (Graphics Interchange Format, por sus siglas en inglés) cae como anillo al dedo.

La repetición de una secuencia de imágenes hasta el infinito es un recurso que comunicadores y publicistas habremos de explotar al máximo. Una buena opción es GIPHY que a través del portal web o su aplicación permite hacer una búsqueda con palabras clave alrededor de la web, además podrás compartir tus GIFs vía correo, mensaje o redes sociales.

Los GIF son como las groserías: en el momento y contexto adecuados, son la cereza en el pastel de una comunicación exitosa.

Si no están clavados en Snapchat, o peor aún, dejando todo a medias porque no les interesa, los espero en Twitter: [m]

@RodolfoZapata