TXT :: Carlos Martin Schwab

rockavaria

Este año, el festival Rockavaria, en Múnich, Alemania, contó con tres escenarios: dos en el Olympiastadium (el estadio de fútbol del centro olímpico) y uno en el lago de dicho centro. Como la costa del lago, cubierta de césped, hace un suave declive, se aprovechó para usarse como gradas “bio” y el escenario se armó sobre la superficie del lago. Los dos primeros escenarios, uno al lado del otro y ubicados frente a una de las plateas, fueron los principales y se usaron en forma consecutiva (finalizaba una banda en uno y arrancaba otra en el otro), siendo el 3er escenario independiente en cuanto a horarios y alejado unos 5 minutos de caminata de los primeros. La cómoda sala de prensa situada dentro del Olympiastadium contó con bebidas sin alcohol sin cargo y wifi, y fue de lo mejor para compartir impresiones con colegas y descansar los oídos.

Lo que sigue fue mi agenda personal para el festival con los comentarios. Espero que lo disfrutes.

rockavariaJ.B.O. es una banda alemana de humor, tanto en sus letras como en el escenario, con temas propios (no parodias), bastante teatreros sobre el escenario, con un buen sonido en guitarras, voces melódicas en alemán y un estilo hardcore melódico. De ahí, fui al lago a ver a Dust Bolt, banda alemana de trash metal, al estilo de los ochenta, con letras en inglés y voz screamo, que resultó muy interesante. Y de vuelta a mi asiento en la platea.

Mike Muir, el cantante de Suicidal Tendencies, maneja muy bien el escenario y el contacto con el público, dirigiéndose y arengándolo entre temas y moviéndose por todo el escenario todo el tiempo. Tocaron varios de sus clásicos con un sonido similar al de sus discos con “el pulpo” Dave Lombardo, ex Slayer, en batería. Tantos recuerdos… Dejé mi asiento en la platea para ver Apocalyptica en el campo, y no defraudaron para nada: un buen show donde mezclaron covers (Metallica, Sepultura y más) con buen balance entre temas cantados (la banda tiene ahora batería y cantante), instrumentales y de cellos únicamente, durante el cual, lo menos que hacen es tocar sentados -aunque no faltó el set clásico en el cual se suben a la silla-: tocan de pie, alzan los cellos, hacen headbanging tocando, etc.; simplemente impresionantes.

De vuelta a mi silla. In Extremo, banda alemana de folk metal con letras en alemán y groove metal bien pesado con gaitas y flautas, letras en alemán y en dialectos alemanes, y un escenario con varios lanzallamas, algo que impacta en lo visual y acá gusta mucho. Y Nightwish fue mi sorpresa, ya que los vi en Argentina con Tarja Turunen en voz en el 2004 y casi me duermo… La nueva cantante, Floor Jansen, no tiene el perfil operístico de la anterior, lo que hace que se fusione mejor a la banda, y acapara las miradas con su estética, sus movimientos y hasta su headbanging.

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Fue el mejor escenario del día: pantalla por detrás, luces rotatorias hacia el público, humo, lanzallamas y muchos cambios de iluminación; es digno de ver cómo ha evolucionado la iluminación de escenario en los últimos años. Power metal duro con una banda unida y potente, y el mejor sonido del día.

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Beyond the Black es una banda alemana de power metal con letras en inglés de la cual tenía un buen recuerdo de la edición anterior del festival. Su cantante, Jennifer Haben, aparte de ser muy linda y de tener una voz melódica, derrocha simpatía con su sonrisa en el escenario y una banda detrás, que sonó muy dura y ajustada apoyándose en teclados y guitarras. De ahí, al lago para algo que no quise perderme: The Charm The Fury, banda holandesa de metalcore con letras en inglés y una cantante femenina con voz screamo, algo muy extraño en estos días (recuerda a Arch Enemy). La actitud de la cantante y su contacto y comunicación con el público son notorios, y la banda sonó muy potente. Ahí me di cuenta que los Marshall están siendo reeplazados por otras marcas boutique: Soldano, Diezel, Hook y Orange, principalmente.

Sodom me aburre, así que me fui a la sala de prensa y de ahí al escenario donde se presentó Garbage, la banda cuya batería está a cargo de Butch Vig, el productor de Nevermind, de Nirvana. Esta banda de pop rock se caracteriza por un sonido minado de detalles electrónicos y de procesamiento sonoro, y sus clásicos, más la actitud de su cantante, Shirley Manson, oscura y depresiva (la mujer gritaba “fuck the sun, I love darkness”) se robaron el show. La batería, aislada por un biombo transparente, toda triggeada, con pads electrónicos de apoyo y junto a un sonido de guitarras muy amplio, me impactó. Después, Gotthard, la banda sueca de hard rock nacida en los noventa, se plantó en el escenario con la mejor actitud americana y un buen show.

Dejé de lado decididamente el pop de Mando Diao y me fui a ver Sólstafir, una banda finlandesa mezcla de doom y post metal que suena a una especie de Sigur Rós en versión doom: afinaciones bajas, sonido lento y voz screamo, y un notorio crescendo en sus larguísimos temas. De vuelta a mi asiento, pude ver el final de la película Gutterdämerung, altamente surrealista y con banda de sonido en vivo, misma que fue dedicada a Lemmy, con un cierre de la banda en vivo que nos hizo llorar a todos: “Ace of Spades”. Al terminar, el terrible volumen del show de Iggy Pop hizo que lo viera sólo los primeros tres temas y los últimos tres; una lástima.

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Una anécdota para que veas cómo se respetan los horarios en Alemania: minutos después de las 11pm, hora en que estaba planeado el final del show de Iggy Pop, el cantante no quería irse del escenario y siguió el concierto; antes de las 23.10, le cortaron violentamente el sistema de PA (el audio para el público) y quedó sólo funcionando el sistema de sonido del escenario, e Iggy pop saludó al público, tiró el micrófono al piso y se bajó furioso.

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Black Vulpine es una banda alemana de stoner metal con 2 chicas en guitarras que me aburrió. Los Iron Walrus también son stoner alemanes, pero eso fue diferente en calidad: todos sus miembros tocaban usando máscaras salvo su cantante que, bien al frente y con voz gutural, redondeaba la cadencia lenta y dura de sus temas, muy interesantes. Lamenté irme y perderme el final, pero quise ver a Tremonti desde el principio. Ví el cierre de Gojira, banda francesa de technical death metal, y arrancó el cuarteto liderado por Mark Tremonti, ex Creed y Alter Bridge que, como solista, llega al pico de su potencia sonora. Siento envidia de los guitarristas que son primera voz, y la presencia de esta bestia de la guitarra, cambiando una PRS en cada tema, fue tan impecable como cada uno de sus solos. Lástima que el sonido cercano al escenario fue pésimo.

Con las pantallas de video alertando sobre una fuerte tormenta sólo en alemán -grave error, ya que en Rockavaria suele haber muchos extranjeros-, me fui a la sala de prensa a descansar los oídos: ya ví Anthrax en vivo, y no me apasiona. Ghost es interesante visualmente, pero no me llegan ni su lento groove metal ni sus letras seudo satánicas. En ese momento, ya llovía y la organización cerró el escenario del lago, al aire libre, para evitar inconvenientes por los rayos y con carteles luminosos pidió a todos los asistentes ubicarse en asientos en el Olympiastadium por lo que, fuera de la gente que estaba en el campo, todo el público llenó las plateas de asientos.

Ya resignado de no poder ver a John García, ex Kyuss, me predispuse a ver el mejor show de Slayer de los tres que ví: sonó bien, el último álbum es interesante y no faltó el homenaje al recientemente fallecido Jeff Hanemann, guitarrista fundador de la banda,  con el cual aprovecharon para tocar sus mejores temas: “Raining Blood”, “War Ensemble”, “South of Heaven”, “Seasons in the Abyss” y “Angel of Death”. La estética de las guitarras ESP de los guitarristas es para babearse; pensar que Slayer no cambió su sonido en toda su historia.

Después, la forma en que Sabaton te “vende” la milicia y su groove metal me aburre: de vuelta a la sala de prensa a relajarme para Iron Maiden, quienes con tres primeras guitarras al frente, un telón de fondo que cambiaba cada tema y dos muñecos Eddie -uno que incluso lucha contra el cantante Bruce Dickinson-, fue suficiente para apoyar visualmente todas las épicas historias de sus temas.

iron maiden

Los éxitos que yo quería escuchar, “Wasted Years”, “The Trooper” y “The Number of the Beast” no faltaron. La única crítica hacia ellos es que, al no bajar la tonalidad original de ninguno de sus temas, Dickinson suena bastante forzado en los agudos todo el tiempo. Fuera de eso, fue tan impecable como emotivo.

Hasta la vuelta.