Por Toño Quintanar

 

Aquellos quienes acostumbran deambular por sitios WEB enfocados a la distribución “ilegítima” de material cinematográfico, vía online, ya pueden disfrutar de 31, la más reciente cinta de Rob Zombie.

El otrora músico de rock se aleja marcadamente de la sofisticación cultivada en su última producción (Lords of Salem) para ofrecernos una pieza la cual se encuentra mucho más emparentada con sus primeros trabajos.

Con un formato que nos recuerda a las clásicas road movies de horror, esta cinta nos introduce en las vivencias de un grupo de trabajadores de feria los cuales habrán de ser raptados por un enfermizo grupo de millonarios quienes tienen una muy “peculiar” forma de celebrar el Halloween.

Nuestros protagonistas serán encerrados en una laberíntica área abandonada poblada por maniáticos disfrazados quienes tienen una sola misión: asesinar a los prisioneros de la forma más violenta posible.

Rob Zombie vuelve a presentarnos una historia la cual funde al horror clásico con ciertos toques psicodélicos los cuales nos hacen pensar en cintas de antaño como The Texas Chain Saw Masacre (1974).

Definitivamente, lo más sobresaliente de 31 es su genial reparto; mismo que se ve coronado por la presencia de un señorial Malcolm McDoweel quien, definitivamente, aún sabe cómo cautivar a su público.

A esto se suman la presencia de Judy Geeson, Jane Garr; así como el infaltable protagónico de Sheri Moon Zombie (la delirante musa de Rob).

Mención especial merece la aparición de Richard Brake como Doom Head, personaje el cual valiéndose de una caracterización verdaderamente apabullante, conjura una serie de rasgos histriónicos que se debaten entre lo perturbador y lo encantador.

Por momentos, esta cinta nos hace pensar en ciertos elementos de la escuela de Robert Rodriguez; situación que se ve reforzada mediante una atmósfera psicodélica la cual nos muestra el rostro más lisérgico del horror.

Sin embargo, es difícil no pensar que esta cinta podría ser un retroceso en la carrera de Rob; especialmente si tomamos en cuenta la perfección cuasi mística que el director había alcanzado con su Lords of Salem.

El argumento es, en el mejor de los casos, un lugar común que le provocará bostezos a aquellos que ya estén acostumbrados al cine de horror.

A pesar de todo, el despliegue histriónico ofrecido por el elenco es un asunto que, en la mayoría de las ocasiones, logra salvar a esta cinta de un declive absoluto. [m]