TXT: Toño Quintanar

Si pensamos en payasos siniestros dentro del Séptimo Arte, seguramente nos vendrá a la mente, de forma casi inmediata, cierta entidad creada por el “maestro del terror” Stephen King.

Sin embargo, existe otra buena cantidad de abominaciones las cuales se han encargado de hacer del maquillaje y de las pelucas multicolores un sinónimo de inquietud entre los cinéfilos amantes del arte bizarro.

Entre este cúmulo de obras nos encontramos con la demencial Killer Klowns from Outer Space (1988), de Stephen Chiodo.

Valiéndose de un argumento verdaderamente enfermizo, esta cinta reúne ese temor consustancial que los payasos despiertan en la psique humana para presentarnos una producción de carácter verdaderamente surrealista.

La historia narra la llegada a la Tierra de un grupo de extraterrestres tremendamente agresivos quienes, para colmo de males, ostentan la apariencia de diabólicos payasos con afilados dientes y miradas escalofriantes.

Por supuesto, depende de un grupo de adolescentes salvar a la humanidad de estos inquietantes seres quienes, valiéndose de una serie de estratagemas “poco convencionales”, planean apoderarse del mundo entero.

Como te podrás imaginar, el humor negro y los artificios propios del cine de serie B se conjuntan de manera impecable en una producción cuyos limitados recursos se ven contrarrestados a través de un guión verdaderamente propositivo cuyas estrambóticas ocurrencias lograrán arrancarte una buena cantidad de carcajadas.

Lo que sucede es que estos payasos, a pesar de su apariencia de botargas de Halloween, son malos hasta la médula y no temen asesinar seres humanos de las formas más brutales.

Sin embargo, para dicho fin se valen de métodos verdaderamente alucinantes, como son pistolas de algodón de azúcar, siluetas “come-hombres” y perros rastreadores hechos con globos de colores.

Una cinta que, valiéndose de situaciones psicotrópicas y secuencias festivas, deja en claro que el horror de tintes hilarantes no necesariamente debe de ser un subgénero de sosa naturaleza.

Mismo asunto al que se suma un grupo de villanos los cuales, de manera casi inmediata, se roban el corazón del espectador.[m]