La primera gira de Lisandro Aristimuño por México // Carlos Manuel Juárez

 
“La independencia es un camino alternativo, lleva su tiempo y sus convicciones, lleva su creencia”, se oye al otro lado de la bocina desde el sur del continente americano. El que habla es el músico y productor patagónico Lisandro Aristimuño, quien alista su primera gira por México.
En 13 años de carrera, el cantante y compositor ha publicado 6 discos de estudio, 2 en directo y una antología. El argentino y su banda presentarán el álbum Constelaciones los días 20, 21 y 24 de mayo en Guadalajara (C3 Stage), Ciudad de México (Sala Corona) y Monterrey (Café Iguana), respectivamente.
En poco más de una década de independencia, ganó 3 veces el Premio Gardel en Mejor Álbum Rock Pop Alternativo, fue nominado a los Grammy Latinos y distinguido en 2015 por el Jurado de los Premios Konex como una de las 5 mejores figuras de la última década de la Música Popular argentina en la disciplina Canción de autor.
En entrevista con Marvin, Lisandro Aristimuño habla de su proceso creativo, su compromiso con la música, la calle, la autogestión en la industria del entretenimiento y otras tantos aspectos de lo que sucede en un país con una tradición musical enorme.
 
Vienes en medio de un cambio musical. ¿Cuál fue el proceso de tu nuevo disco Constelaciones?
Este nuevo disco salió en medio de sorpresas; yo hace tiempo que quería sacar un disco, el último que fue Mundo Anfibio que salió en 2012. La verdad que tenía muchas ganas de componer canciones nuevas. Justo cayó en un verano de Argentina, donde mi banda estaba de vacaciones, y el hecho de que haya pasado eso, me decidió a grabar con otra gente. Bueno, yo produzco mis discos y soy el coproductor artístico, como si fuera el director de la película, haciendo la comparación más vulgar. Dije: ¿por qué no puedo grabar con otros músicos? ¿Por qué no puedo firmar un disco con otros actores? Sume a Sergio Verdinelli, que es el batero de los últimos cinco de Spinetta o más, Javier Malosetti, que es un bajista de jazz que tocó con Spinetta y mucha otra gente. Bueno, me tiré el lance, probé, los busqué, los convoqué y me dijeron que estaban encantados y la verdad que fue una sorpresa. Gracias a ellos salió un disco muy espontáneo, muy real, muy directo; hace mucho no hacía un disco así y tenía muchas ganas de poder lograrlo incluso dentro del estudio. Yo siempre llegaba a los estudios con una maqueta bien armada. Acá fue como más imprevisión, búsquedas de ritmos, de variantes armónicas; como que fui dirigiendo todo a medida de que íbamos haciendo el disco. Entonces fue una experiencia maravillosa para mí, aprendí muchísimo.
 
Has afirmado que tus discos anteriores tuvieron mucha cabeza, maquetas y horas de estudio bajo un solo concepto. Sin embargo, ahora en Constelaciones fueron nada más 8 días de grabación y aun así es un disco que se siente bajo una misma idea.
Este trabajo, Constelaciones, diría que es más de cuadernos, de papeles, de anotaciones. Fue como si hiciera bocetos pero sin música, digamos. Armé como una especie de plano, pero después dejé que las emociones entren en el estudio. Había planos y formas de hacerlo, pero uno con los sentimientos nunca se sabe lo que puede ocurrir. Yo con Javier Malosetti y Sergio Verdinelli nunca había tocado, entonces fue como una experiencia como muy nueva para mí, porque con mi banda, la banda que grabó mis discos anteriores llevo tocando casi 16 o 17 años. La verdad que este cambio para mí fue muy productivo porque me di cuenta que también puedo hacer música con gente a la que conozco de escuchar sus discos pero nunca de convivir en un estudio.
 
Este disco representa un cambio de sonido más rock. ¿Tus fanáticos cómo han tomado este disco?
No creo que haya sido un cambio de sonido completo; simplemente se mostró más mi persona en este disco. Yo en los anteriores discos fui más como el productor y el director, obviamente el compositor porque las canciones son mías, pero en el sentido de que en este disco me dejó ver más desnudo, sin capas y sin tanta ropa, fue más despojado y más directo y literal.
 
¿Cómo ha sido convertirse en un exponente de la música argentina cuando hay un cielo repleto de estrellas como Charly García, Mercedes Sosa, Spinetta, Fito Páez?
Todas esas personas que me nombrás son referentes para mí y son grandes maestros. Creo mucho tiene que ver que yo soy de la Patagonia y también tiene que ver el hecho de la naturaleza donde viví, de la forma en que viví. Comprar un disco costaba mucho y era muy difícil de conseguir allá. No había Internet en ese momento, pero tuve a suerte de que en mi casa y en mi familia siempre había discos gracias a que mis viejos viajaban y traían de afuera cosas nuevas y muy buenas, con las que fui desde chiquito influenciándome.
 
La verdad que eso hizo que yo tenga una identidad; incluso cuando empecé no me di cuenta que era tan identificable lo que yo hacía, sino que simplemente lo hice como un mensaje, como la música misma que a veces llega a los cuerpos y los hace hablar. Siempre creí en que uno tiene que hacer lo que le gusta en el arte, en cualquier rama… sea la música u otra cosa.

Sobre la autogestión y la independencia en la industria musical, platícanos de tu sello Viento Azul.
Es una necesidad personal, por cosas políticas e ideológicas. Yo no creo que el arte tenga fronteras, que la música tenga leyes. Siempre fui muy duro en el sentido de defenderlo, muy plenamente con el corazón y con convicciones. La verdad que si la música no hubiera sido mi oficio, yo hubiera trabajado en otra cosa pero la música nunca la hubiera manchado o usado para ser feliz, porque yo respeto la música, adoro la música. Soy un melómano. Esto es una cuestión personal, soy así, lucho por los derechos de los músicos, lucho porque la música no tenga ningún tipo de límites, ni económicos, ni fronterizos.
 
¿Cómo nació la iniciativa de Música Sin Fines de Lucro? Donde te conviertes en megáfono de otros cantantes y compositores.
Simplemente por el hecho de que yo conozco mucho, al ser de la Patagonia y ser del interior sé que hay muchos músicos que están intentando mostrar sus canciones y como yo tuve la suerte de poder entrar en el mercado, si se puede decir, musical argentino, tengo la necesidad de ayudar a otros como me pasó a mí, de poder darles un lugar, un megáfono, para que también puedan ser escuchados.
 
Entonces dije: ¿Por qué no puedo crear una playlist donde también se puedan escuchar cosas que no llegan y no llegan por culpa de algún tipo, de alguna persona, de algún encargado que está ahí, que dice esto me gusta y esto no y solo es una persona. Ahora en las multinacionales no hay gente que realmente sepa quién es, que sé yo, Frank Zappa. Vos le decís: ¿conoces a Frank Zappa? Y no saben quien es y el tipo está trabajando en una multinacional y está queriendo grabar bandas y no sabe la música que hubo, no conoce nada, no sabe investigar, no va a los conciertos, no sale de su casa, solo escucha por Spotify la música y eso para mí no es la música. La música está en el pueblo, la música está en el aire y está en todas las ciudades.  Me dio una necesidad muy fuerte de poder lograr eso y poder mostrarlo. Por suerte tuve el respaldo de todos estos músicos que me mandan sus canciones y quieren ser escuchados y quieren que los escuchen y quieren hacer música y vivir para eso.
 
Siendo un músico nacido en provincia que ha destacado qué mensaje les das a otros músicos latinoamericanos que dan la batalla con su arte.
Creo que si entre los músicos no nos ayudamos no va haber nadie que nos ayude. La música en sí es el mensaje y entre músicos nos tenemos que ayudar, entonces si alguno le va bien tiene que apoyar al otro y llevarlo a sus conciertos, invitarlo, hacerlo conocido, dejar que escuchen su música y ojalá que haya algún músico mexicano que también tenga ese pedazo de tiempo, no solo para saber qué ropa va ponerse para el show si no que también use ese tiempo para poder convocar gente y poder darle el espacio a otra persona que lamentablemente no lo tienen.
 
Tú eres un músico comprometido con causas como Las Abuelas de Plaza de Mayo. ¿Cuál es tu percepción de esta generación de músicos en Latinoamérica y su compromiso social?
El músico debería estar muy consciente de lo que pasa en su país y lo que pasó en el pasado… de la historia y la política. Lo que pasa es que mi oficio es ser músico y desde ese lugar me tomo la palabra para decir cosas y poder defender a los derechos humanos. Yo a las Abuelas de Plaza de Mayo les canto, pero también les cantó a los 40 mil desaparecidos de nuestro país, gente que mataron por tener una ideología diferente, luchadora.
El ser humano tiene que estar ligado a la música, haga lo que haga, cual sea su oficio. Yo canto y expresarme por ahí, pero creo que un albañil, un pintor o un mecánico tienen que hablar de eso porque es parte de su vida y sus hijos y sus nietos van a tener eso también. Si uno no se hace cargo de donde está y de este mundo con su oficio no está haciendo nada; es simplemente que está dejando pasar cosas que no son buenas para el mundo y no son buenas para nosotros, para los derechos humanos y para la gente.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here