Por Juan Carlos Hidalgo 

Nos encontramos ante una suma de identidades en construcción que al interior de cada país incluso se multiplican todavía más; se trata de un proceso dinámico e intenso en el que el idioma tiende puentes y zonas de contacto (con algunas excepciones –como Brasil-). La sensación del año que se va es que Latinoamérica y España están tratando de entenderse e interactuar. Hay un mayor flujo de contenidos entre ambas entidades.

Por otro lado, Argentina se encamina a un indispensable relevo generacional a través de la llegada de nuevos protagonistas con renovadas estéticas sonoras. Nos encontramos en un momento de la historia en el que los géneros ya no aparecen en estado puro; la naturaleza de las mezclas y fusiones evoluciona cada vez más y entrega propuestas casi inimaginables.

A continuación, ofrecemos un recuento que también se propuso revisar lo mejor de otras geografías y sondear más allá de la oferta estandarizada del mainstream y que se refleja en las repetitivas nominaciones de los premios más importantes. En sentido contrario, la independencia se destaca notablemente. Hispanoamérica se muestra como un apasionante laboratorio creativo y en expansión.

1) Vetusta Morla – Mismo sitio, distinto lugar – España – Pequeño Salto Mortal / Sony

En vez de regodearse en el éxito y las fórmulas seguras, se marcharon a Berlín a reinventarse en los estudios donde grabara Bowie. Emprendieron un brusco viraje que les trajo canciones muy robustas de rock contemporáneo que abrevan de la cultura española. El productor es colaborador de Drexler y la mezcla corrió a cargo del influyente Dave Fridmann, tan cercano a The Flaming Lips. Han dado con piezas briosas de un cuidado manejo del lenguaje y muy creativas en sus estructuras. 10 temas llenos de brío y capacidad de renovación sonora sin perder una sólida personalidad.

2) Él mató a un policía motorizado – La síntesis O` Connor – Laptra Discos –  Argentina 

Un golpe definitivo en pos de ese tan necesario relevo generacional en el rock argentino. Y lo ha dado el grupo de La Plata yéndose a grabar a Sonic Ranch en Texas. Allí han logrado un equilibrio para un indie guitarrero que era dominado por el ruido. Han tomado mayor relevancia los sintetizadores (algo ochenteros) y un manejo más claro y afortunado de la voz. A través de arreglos cuidadosos y un salto cualitativo en cada aspecto sacan el rédito máximo a ese espíritu libre y salvaje que los caracteriza.

3) Los punsetes – ¡Viva! – España -Mushroom Pillow

Con este grupo todo gira en torno al predominio y refinamiento de un estilo. Ellos pueden hacer gala del sentido del humor más canalla e hijo de puta. Hay una burla inteligente al estado de las cosas imperantes y ellos se han encargado de potenciar el sentido melódico de sus temas sin bajar ni un punto a los amplificadores. Nos regodean con su guitarreo contundente y el trabajo de producción de El guincho hace que la voz de Ariadna –una estatua viviente- se escuche mejor que nunca y en un nivel preeminente.

4) Los espíritus – Agua ardiente – Argentina – Independiente

El escritor catalán Enrique Vila Matas acaba de apuntar una frase precisa: “eternamente viejo, eternamente nuevo”. El combo de Maxi Prietto y Santi Moraes toma al blues de raíz, le da varias vueltas y hace que lo sintamos totalmente fresco. Ese encanto brumoso de lo barriobajero se cruza con una psicodelia que surge casi espontánea. Suena porteño, suena amazónico… se trata de un embrujo latinoamericano.

5) Bomba estéreo – AYO – Colombia – Sony Music

Tras el estallido global que trajo consigo su anterior álbum Amanecer, el dueto decidió refugiarse en la naturaleza y extraer de allí la esencia orgánica para proseguir. Utilizaron ritmos afroantillanos menos procesados y la electrónica fue bien dosificada. En el conjunto hay un poquito de crítica social y vibra new age, pero ellos saben bien lo que los hace fuertes: “baila, que para bailar no necesitas lengua”.

6) San Pascualito Rey – Todo nos trajo hasta aquí – México – Fonarte

Como los vinos, para ser mejores hace falta un proceso de espera y maduración; y en el cuarto LP del cuarteto lo hay – y de sobra-. Subsisten las referencias a la cultura popular mexicana y su folklore, pero hay una energía renovada. La gran solvencia técnica que muestran potencia a canciones doloridas y oscuras. No renuncia a su fuerte personalidad sino que agregan inflexiones nuevas que la enriquecen. Plenitud, que le llaman.

7) La vida bohème – La Lucha – Venezuela – Nacional Records

El cierre de una trilogía que representa un salto exponencial en la trascendencia y calidad de la propuesta. Hay elementos electrónicos combinados con partículas de afropop y una búsqueda rítmica interesante. En sus temas no está exenta la problemática socio-política del continente y no sólo de su país. Suman además una espléndida y eficiente producción de Eduardo Cabra (Visitante en Calle 13). Plasman un sonido muy actual del continente americano.

8) La bien querida – Fuego – España – Altafonte

A Ana Fernández-Villaverde no le gusta permanecer estática y amarrada al flamenco pop con el que se dio a conocer. Su pareja sentimental y creativa David Rodríguez –encargado de producción y arreglos- también es conocido por sus impredecibles guiños estilísticos. Y bueno, aquí hay teclados ochenteros, referencias a La buena vida y el Donosti sound y, por si fuera poco, prueba con la cumbia dub. Aquí ha dado con un sólido cancionero y cuyas melodías se adhieren a la piel y no se quitan. Es todo un manual sentimental.

9) Cero39 –Mis tierras calientes – Colombia – Big in Japan

El mejor ejemplo del proceso de abstracción aplicado a la música. Desde Bogotá, Mauricio Álvarez conduce un proyecto que pretende decantar y deconstruir al folklore nacional hasta quedarse con lo esencial de una champeta o una cumbia y con ello elaborar una electrónica minimalista de extrema fineza y que perfila una nueva senda sonora para este tipo de fusiones. Es la consolidación de 10 años de trabajo a través de un Ep tan lleno de música emocionante que se siente como un álbum entero.

10) Sonido Gallo Negro – Mambo cósmico – México – Independiente

Tal parece que en la entrega de delicatesen sonoro de este año no predominan los debuts sino la consolidación de artistas que llevan años en la brega. Así la cumbia psicodélica que catapultó a este combo ahora alterna con otros brebajes como el que le da nombre. También han llevado a su terruño danzón y cha-cha-chá, lo que nos dice que la labor con los arreglos ha sido superlativa y siempre desde la perspectiva de que la tradición alterné con ese halo retrofuturista que los distingue hasta en la parte visual.

11) Morbo y Mambo – Muta – Argentina – Independiente

Una prueba irrefutable de lo que se logra entiendo a la música como un asunto a largo plazo. Aquí hay aprendizaje, perseverancia y una revolución grande del sonido y la estética. Lo que era una tendencia a explorar géneros (del afrobeat al stoner) vira a la electrónica más bailable y aun cuando queda lo instrumental invitan a tres muy buenos vocalistas y dan en el blanco: Andrés Musser (Astro), Santiago (de Él mató) y Nick Allbrook (Pond). De Mar del Plata llega la diversidad estilística y generacional que tanto requiere la música argentina.

12) EVHA – El viejo hombre de Los Andes – Ecuador – AYA Records/ZZK Records

Una exuberante escena emergente estaba ahí; primero Nicola Cruz y luego Mateo Kingman le dieron visibilidad a lo más propositivo de Ecuador. Y de hecho el cantante forma parte de la banda, pero bien ajustado ahora a su rol de miembro. Aquí no hay hip hop como en su parte solista sino que se avocan a lo que denominan: etnoelectrónica. Y claro, hay múltiples conexiones con la naturaleza, con cierto misticismo con aroma a ayahuasca. Catapultan al futuro los saberes de los pueblos originarios. Llevan al cuerpo al trance.

13) Sotomayor – Conquistador – México- Sicario Music

Los hermanos Sotomayor (Paulina y Raúl) han emprendido un cuidadoso proceso de concreción y refinamiento de su electrónica latina. Ellos buscan que lo suyo esté a la altura del global-bass y han tenido fogueó internacional de sobra. Los elementos se insertan con mayor precisión que en su debut y hay una cohesión que les ha traído rodar como full band. El álbum en conjunto es su propia manera de acercarse a la ciencia ficción.

14) Ángel Stanich – Antigua y Barbuda – España – Sony

Tras Camino ácido (2014) y un par de Ep´s, el músico de Santander decidió dejar atrás lo escurridizo y emerger del más estricto underground. Y para ello se apuntala como un letrista lleno de referencias. ¿Cuántos pueden insertar a Ortega y Gasset, La Biblia, Janis Joplin y Bukowski en sus canciones? El registro vocal nos catapulta a Dylan, pero las canciones tienen mayor instrumentación. Hay ironía, muchas afluentes –que hasta parecen surrealistas- y un sentido del humor extraordinario.

15) De Osos – Todo el ruido entre nosotros – México – Independiente

En pos de multiplicar el rango de expresiones en el panorama mexicano hay intrépidos exploradores que incursionan rumbo a otros parajes. Esta joven agrupación se decanta por aquello en entendemos por post-rock, estrictamente instrumental y salpicado de electrónica crepitante. El grupo que encabeza Arturo Luna se empeña en hallar esos requiebres se traspongan lo predecible y en ello influyen mucho los sintetizadores, así como la variación de intensidades. Ellos anticipan un futuro emocionante.

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