Entrevista por:: Vicente Jáuregui 

Si Myriam no hiciera stand up, seguramente viviría en un carrito de súper, gritando de cosas en la calle. Su sentido unipersonal explora los límites de la entelequia y las palabras de más de tres sílabas que la hacen parecer inteligente. No se toma demasiado en serio, excepto cuando se trata de reír. Su extraordinaria comedia ha sido probada en distintos escenarios del país que demuestran su talento para provocar una abierta carcajada. Para anticipar su show en Festival Marvin charlamos con ella sobre lo que la llevó a ser conquistada por el stand up…

 

¿Cómo te llegó la necesidad de subirte a un escenario para compartir tus penas con unos desconocidos?

Todo comenzó cuando leí un libro que compilaba las rutinas de Bill Hicks. Me di cuenta que entre más se burlaba de sus desgracias era más grande. También George Carlin. Los descubrí en YouTube, ni siquiera tenía cable, todo me llegó gracias al Internet. De repente descubrí que ya estaban muertos y me puse a ver sus rutinas. Vi una donde hablaba sobre cómo inventamos a un Dios, que es un culero pero nos ama, es una cosa de las más hermosas que he visto. Vivimos una época que no es difícil aprender nada, si te gusta tocar maracas con sintetizadores hay alguien en YouTube que te enseña a hacerlo con un tutorial.

 

¿El internet es tu pastor?

Tuve la suerte de crecer en una generación que aprende así y de repente con el stand up se comenzó a desdoblar la matrix. Después de la inspiración viene la chamba, el cómo vas a plasmar lo aprendido artística y físicamente. Aprendí a hacer chistes poco a poco, al principio no me salía, luego me di cuenta que era chistosa cuando estaba muy triste, me burlaba de mí misma. Cuando tenía novio y mis problemas de autoestima se resolvían dejaba de ser chistosa. Me di cuenta que tu material debe de ser relevante en tu presente, aunque sea de experiencias viejas pero debe ser relevante. Tiene que ser liberador desde el primer día, nadie te tiene que vender la idea de hacer stand up. Si a ti te gusta y encontraste emoción, adrenalina, miedo al ridículo, vulnerabilidad, te vuelve adicto. Nunca he conocido a alguien que diga, me gusta el stand up y luego diga que siempre no. O te gusta cabrón o te largas a otra cosa.

 

No te imaginaría de chica sufrida, ¿cómo eras de niña?

Era una chica muy tímida, buleada, tímida, me ponía a llorar si me pasaban al pizarrón. Me decía la maestra “cálculo mental” y me ponía a llorar. La comedia me ofreció la oportunidad de descubrir quién soy yo. Aceptar que persona soy y poder subirme al escenario a explicarles quién soy. En lugar de rechazarme como en la escuela te sientes aceptado por decir la verdad. La única constante es que yo siga siendo sincera.

 

¿Alguna vez en el público has descubierto alguno de los niños que te hacían la vida imposible?

Obvio, a parte, son los típicos que de niños no te hablan y luego ya quieren ser tus amigos. De repente ya iban al Tonalá a verte y para mí era de “huevos guey, me aventabas cerbatanas en la secundaria” (risas). También me ha pasado gueyes que me dicen que no están listos para una relación y de repente se aparecen en el público.

También me ha pasado con chavos que hay onda pero les digo que hago stand up y les da miedo. Me gusta verte pero de lejos. Van a mi show y me ven haciendo chistes de cuando me mandaron a la mierda. Es raro pero ya después ni te importa. No es una conversación de dos vías, yo estoy exponiendo mi pedo y si a alguien le gusta chingón. Si no pues váyanse a su casa.

 

¿Eres del club de los masoquistas entonces?

Eso era un poco antes cuando solo usaba mis emociones para crear. Ahora soy un poco más objetiva, porque no puedo depender de lo emocional porque tienes que estirarte para tener más rango. Es como estirar el spring de la bailarina. Sabes que tienes la posibilidad de explorar varias cosas y tu determinas si exploras un metro o exploras diez. Si exploras 10 fuera de tus emociones te das cuenta que hay muchas cosas fuera de tu territorio que a ti te parecen cagadas y que en ocasiones se escriben en el escenario.

 

¿Qué tanto pasa que escribes algo arriba?

No tanto, pero sí chistes que yo he escrito arriba. Se me ocurre algo, me dejo ir y funcionan. Son chistes cortitos, los más largos si son escritos. Es riffear un poco. Es adrenalina, es un solo, es emoción, está bien chingón.

 

En tu experiencia, ¿qué agradece más el público?

Te das chance de decir cosas que nunca le has contado a nadie y lo haces en un escenario. De repente compartes cosas que no le dices a tus amigos y eso la gente lo agradece. Entre más honesta y cruda sea la verdad más bonito es tu show.

 

Hace rato el Conde Fagregat decía que hacer stand up es tener responsabilidad social, ¿compartes esa idea? 

Yo soy muy imprudente y de repente digo cosas muy fuertes. He hablado de mota con mi abuelita y mi abue así de “deja de torturarme, quiero morir en paz”. Pero mi única responsabilidad es ser sincera y hacerte reír cuando estoy en el escenario. Yo puedo pararme y hablarte de lo que me dé la gana, si te ríes, me vas a perdonar. La única razón por la que a los comediantes no nos han disparado en la cabeza como a los periodistas en Veracruz es porque hacemos reír. Si yo me subiera con responsabilidad social me daría pánico escénico. Yo prefiero no preocuparme por la reacción, cuento mi día a día.

 

¿Conocías el Festival Marvin antes de que te invitaran a esta edición 2016?

Claro, ya había venido al festival, fui a ver a Dedo Caracol como público.

 

Entonces eres de Satélite.

Obvio, soy sateluca. Los seguía mucho porque allá casi no hay movimiento de bandas.

 

Está el Film Club.

Exacto, iba a las fiestas del Film Club, el único lugar cool de Satélite, fin, se acabó, no necesitas ver más. De ese lugar con fertilidad cultural me trajo al Festival Marvin. Está increíble estar borracha todo el día en diferentes bares de la Condesa. La edición pasada que hubo stand up no lo podía creer, sobre todo porque no me invitaron (risas). Pero me puse a chambear y aquí estoy.

 

¿Qué te llama la atención ver este año?

Todo el line up de stand up me encanta. De las bandas son muchas nuevas y me encanta, de qué me sirve escuchar a los mismo del Vive Latino, para eso está el Marvin. Como sé que a curaduría del Marvin es fina, me da curiosidad todo.

 

¿Qué podemos esperar de tu rutina para este Festival Marvin 2016?

Ya sé totalmente qué les quiero decir, unas barbaridades espantosas (risas). Les quiero hablar en particular de la aceptación, de aceptarse como son, está necesidad de ser perfectas y que viene de los medios es horrible, a los hombres no les pasa porque siempre les dicen “eres un campeón”, “sabemos que te encanta tu pito”, “quiero una moto, unas chichis, todo está bien”. Las revistas para viejas siempre son de “la estás cagando”. Mi onda es decirle, tranquilas, no hay pedo, pierdan el miedo al suadero, amen la vida, pásenla bien. Yo vivía en el estrés y de pronto llegué a la comedia y me di cuenta que estaba perfecta, venimos a este mundo a ser felices no a ser perfectos. [m]

 

 

No te pierdas el stand up de Myr Ramírez el próximo 21 de mayo en #FestivalMarvin. Consigue tus boletos a través de Boletia, La Roma Records, Common People, Universidad de la ComunicaciónDiscos Mono o Music Box.