Una selección de Toño Quintanar

Fue a principios de la segunda mitad del Siglo XX que surgiría un hábito deportivo que pronto pasaría a transformarse en un auténtico movimiento cultural plagado de particularidades y atributos que se habrían de diseminarse rápidamente a lo largo del planeta.

Fenómeno acreedor de una trascendente aura de atrevimiento que, invariablemente, lo identificaría explícitamente con ideales de férrea volatilidad como son la libertad, el individualismo y la insurrección.

La presencia del skate en el Séptimo Arte no es un asunto gratuito; ya que esta práctica destila una feroz majestuosidad capaz de adquirir una doble vida mediante el registro concienzudo de la lente fílmica. Misma situación que se complementa a través de la mitificación que ciertos argumentos cinematográficos proponen acerca de la figura skater y de su estilo de vida.

A continuación, presentamos diez filmes centrados en individuos que hacen del skate y de sus matices su auténtico motor vital. [m]

 

10. Street Dreams. (Chris Zamoscianyk, 2009).

Apasionante relato que nos pone en los zapatos de Derrick Cabrera (Paul Rodriguez), muchacho que tiene por meta principal llegar a ser un profesional reconocido en el mundo de la tabla. A lo largo de este enervante filme, el realizador Chris Zamoscianyk imprime un mensaje de superación cuya estridencia va más allá de cualquier tipo de barrera social o económica.

9. Stoked: The Rise and Fall of Gator. (Helen Stickler, 2002).

Helen Stickler presenta este áspero documental que sigue los pasos de Mark “Gator” Rogowski, skater profesional quien, tras alcanzar un notable reconocimiento durante la década de las ochenta, inició un proceso autodestructivo donde las drogas y el alcohol eran el común denominador. Stoked nos introduce de manera palpable en el conjunto de aspectos que definieron la compleja personalidad de Rogowski, mismos que lo acompañaron fielmente tanto en sus descomunales éxitos, como en los estertores de su melancólica decadencia.

8. Trashin. (David Winters, 1986).

Cinta que narra el idilio surgido entre Corey (Josh Brolin), un patinador amateur con grandes aspiraciones, y Chrissy (Pamela Gidley), hermana menor del líder de una pandilla de skaters que, por supuesto, tiene rencillas con nuestro protagonista y sus amigos. Ochentera en toda la extensión de la palabra, esta producción es un colorido acercamiento hacia las animosidades que construyeron toda una iconografía alrededor de la patineta.

7. Ken Park. (Larry Clark, 2002).

La vida de un grupo de adolescentes asiduos a la tabla se ve diseccionada profundamente por medio de la transgresora mirada de un Larry Clark quien, desde su ópera prima (Kids), ya había dejado en claro su tendencia hacia las reflexiones existenciales de carácter turbio. Es así como el espectador se vuelve el cómplice de un mosaico de situaciones duramente perfiladas que exponen la devastadora cotidianeidad a la que se enfrenta la juventud postmoderna.

6. Pendejos. (Raúl Perrone, 2013).

Cinta de origen argentino cuya estética, marcadamente experimental, se encuentra dotada de una notable riqueza gracias al apunte que ésta realiza acerca del deporte del skate y de los claroscuros que son propios de éste. Las aprehensiones íntimas de un grupo de personajes amantes de la patineta se tornan el motor ideal para arrojar al público una muestra palpable de esa arrebatadora fuerza que hace del skate un estilo de vida.

5. Wassup Rockers. (Larry Calrk, 2005).

Nuevamente, una cinta de Larry Clark; misma que en esta ocasión se centra en un puñado de amigos de ascendencia centroamericana que habitan en el Sur de Los Ángeles. La indumentaria punk y el estilo skate se tornan los rasgos de identidad idóneos para este grupo de adolescentes quienes, además de las diferenciaciones contextuales que les propician sus propias raíces étnicas, buscan alejarse marcadamente de la estética hopper que es natural de su barrio.

4. Dogtown and Z Boys. (Stacy Peralta, 2001).

Cinta que documenta la serie de circunstancias que incentivarían el nacimiento del equipo de patinaje denominado Z-Boys. A lo largo de esta producción, somos testigos de los múltiples aspectos que influenciaron cabalmente la naturaleza seminal de la vanguardia patinetera; mismos que van desde los movimientos imitados directamente del surf, hasta las características psíquicas que, con el paso del tiempo, se volverían rasgos ineludibles de la actitud skate.

3. This Aint California. (Marten Persiel, 2013).

Trabajo documental que pone al descubierto la evolución del movimiento skate germinado en la Alemania del Este durante la década de los ochenta. Suceso que se definiría a partir de una serie de particularidades contextuales que darían como resultado una tendencia gestada herméticamente tras el dominante reguardo del Muro de Berlín. Por medio de esta obra, el director Marten Persiel deja en claro que la libertad insurrecta busca sus formas naturales de expresión sin importar la rigidez de su determinado momento histórico.

2. Paranoid Park. (Gus Van Sant, 2007).

Brillante obra dirigida por Gus Van Sant que ahonda en la serie de tribulaciones cultivadas por un joven skater quien, después de cometer accidentalmente un asesinato, ve su existencia transformada en un mar de dudas. Uno de los aspectos más destacables de esta cinta es su belleza visual, misma que se inflama durante un cúmulo de escenas que capturan esa vertiginosa y deslumbrante esencia que persiste detrás del patinaje en tabla.

1. Lords of Dogtown. (Catherine Hardwicke, 2005).

Producción que se vuelve un complemento imprescindible para Dogtown and Z Boys. Valiéndose de una estilizada profundización en los fenómenos anímicos y cotidianos que giraron alrededor de la escena patinetera de Dogtown, Catherine Hardwicke nos introduce en la juventud de Stacy Peralta, Jay Adams y Tony Alva; tríada de futuros ídolos que representa cabalmente la serie de inquietudes que darían como resultado lo que hoy conocemos como movimiento skate.