Por Jesús Chavarría

Si el simple hecho de pensar en la posible existencia de universos alternos, es ya de por si algo escabroso, el plantear que además puedan coexistir con nuestra cotidianidad, lo vuelve algo sumamente inquietante. Una idea con múltiples posibilidades, que ha sido explotada en diversas ocasiones dentro del mundo de las viñetas, como en el par de títulos que comentamos a continuación, y que bien vale la pena darles un vistazo.

 

MINDNIGTH NATION, LAS TRAMPAS DEL OLVIDO

En Mindnight Nation uno no va encontrar una propuesta visual espectacular, de hecho aunque Gary Frank -con mejores momentos en Kin– luce una corrección minuciosa y mucha limpieza en los acercamientos a los rostros, a la hora de enfrentar las composiciones su trazo se simplifica y luce una tremenda rigidez. Salvo cuando se ocupa de las criaturas llamadas caminantes, su diseño de personajes es genérico y un tanto olvidable.

El guión de J. Michael Straczynsky Rising Stars, Dream Police– por otro lado también peca de diálogos cliché y motivaciones poco convincentes. Sin embargo, cuenta con un punto de partida por demás atrayente, y la forma en que va delineando un universo alterno de implicaciones místicas, sociales y religiosas, en un thriller con reminiscencias al roadmovie es sobresaliente. L

as relaciones entre los personajes -un policía que cae “entre las grietas de la acera al atardecer” y va a dar a un mundo intermedio-, que de inicio parecen forzadas, adquieren una complejidad que atrapa al lector irremediablemente, a travez de los dilemas morales que les ponen a prueba y los llevan a límite. Así pues, pese a sus deficiencias en el desarrollo, y que el paso del tiempo le ha cobrado factura en la cuestión visual, se trata de una obra sofisticada, inteligente y por momentos fascinante, que reflexiona sobre la soledad y el saber perdonarse a sí mismo. Panini publica la serie en México, en un muy conveniente tomo único.

GANTZ, MORIR PARA DESCUBRIRSE

Aunque uno de los principales ganchos -y sin duda uno sumamente efectivo- es el no saber que es lo que motiva la situación que lleva a que suceda este cruce entre realidades en donde un grupo de personas justo antes de morir, son llevadas a otro plano de existencia para cumplir ciertas misiones. Incógnita que termina siendo el principal sostén de la tensión del relato; lo más importante de Gantz, esta en la manera en que se van delineando a los protagonistas que están muy lejos de ser perfectos. Y es que entre inseguridades, desconfianzas, miedo, incertidumbre y desesperación, se exploran diversos temas, entre ellos el significado del sacrificio, de los principios morales e incluso el despertar sexual, pero sobre todo el de confrontar la manera en que suelen vernos los demás, con la forma en que uno se ve a si mismo, y lo que en realidad se decide ser.

Claro, todo aderezado con secuencias de gore, violencia y desnudos, muy explícitas cierto, pero en las dosis y en el momento indicado, algo que junto con él diseño de los seres a los que tienen que enfrentar -como uno de los más peculiares escuadrones de asesinos- en cada visita que involuntariamente hacen a la otra realidad, redondean un concepto de fantasía y ciencia ficción cada vez más intrigante, pero sobre todo con personajes que rompen los arquetipos, mostrando no sólo debilidades, sino vicios y obsesiones. Un verdadero clásico del manga, traído a mercado mexicano por Panini.

 

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