Hace unos días, el mundo entero finalmente pudo atestiguar el estreno de Rogue One: A Star Wars Story, la primera entrega de una serie spin-offs los cuales habrán de desprenderse de la saga creada hace ya varias décadas por George Lucas.

No cabe duda de que, esta cinta, anuncia de manera irreductible la llegada de nuevas posibilidades dentro del universo fílmico de la Guerra de las Galaxias; mismas que se alejan de los rigores clásicos para presentarnos circunstancias un tanto más emparentadas con las narraciones de carácter independiente.

Al no formar parte de las entregas canónicas de Star Wars (los llamados “episodios”), estas producciones “autónomas” servirán de laboratorio para aquellos realizadores quienes tengan como inquietud creativa experimentar con los matices de la saga original.

Es así como, en esta primera cinta, podemos apreciar una serie de personajes los cuales parecen más propios de una cinta de cyberpunk obscuro que de un blockbuster ultra taquillero.

 

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La propia aparición del mexicano Diego Luna, encarnando un amoral badass del futuro, es un acierto que nos habla de esa apertura plástica que parece ya formar parte consustancial de los nuevos proyectos procedentes de Star Wars.

Mismo asunto al que se suma el perfeccionismo estético de un Gareth Edwards quien, desde sus primeros filmes, había dejado muy en claro que el refinamiento audiovisual y las producciones pensadas para un público masivo no se encuentran enemistados.

Por otra parte, la versatilidad narrativa de este proyecto ha permitido algo verdaderamente cautivador: retomar a antiguos personajes (de los cuales siempre querremos saber más, aún cuando sea mediante fugaces cameos) con el fin de deleitar a la audiencia más conocedora y fiel.

Un prodigio que nos recuerda que el pasado es un elemento que, a pesar de lo que aleguen los puristas, debe de ser rescatado con el fin de ofrecernos nuevos rostros y aristas de nuestros personajes favoritos.

Definitivamente, una grata sorpresa la cual deja en claro que el cine altamente taquillero está avanzando hacia nuevas eras.[m]