TXT: Toño Quintanar.

Una de las grandes ignoradas de esta temporada en la cartelera fílmica es la monumental El Seductor, cinta dirigida por Sofia Coppola y protagonizada por Colin Farrell, Nicole Kidman, Kirsten Dunst y Elle Faninng.

A pesar de la falta de atención que ha tenido a su arededor, no cabe duda de que esta cinta nos presenta una de las facetas más afiladas, transgresoras y propositivas de la autora de Lost in Translation.

Sofia nos introduce de manera absolutamente vivencial en el monótono contexto de un colegio de señoritas ubicado en el corazón de Virginia el cual se ve aislado de forma irreductible debido a los pormenores de la Guerra Civil Norteamericana.

Es en este contexto absolutamente restrictivo y alienado que aparece un malherido cabo sureño (Farrell) quien deberá de ser adoptado a regañadientes por la tradicionalista institución.

La presencia de este personaje, el único hombre en varios kilómetros a la redonda, pronto hace que los agentes femeninos de la casa vayan sucumbiendo a una suerte de juego erótico el cual se ve acrecentado por los deseos reprimidos.

Es de esta manera que nuestro protagonista masculino habrá de verse envuelto por una serie de manifestaciones sensuales las cuales ostentan distintas formas y edades. Misma situación que, paulatinamente, habrá de dotarlo de cierto poder redentor sobre el resto de los personajes de la narración.

Sin embargo, ¿qué ocurrirá cuando estas fuerzas, presas de su propio poder anímico, se devuelvan hacia su instigador?

Valiéndose de una aproximación histórica sumamente profunda, Sofia Coppola nos ofrece una agudísima reflexión acerca de los pesares y continencias que el género femenino ha tenido que experimentar de forma sistemática a lo largo de la historia de la humanidad.

Mismo fenómeno que, por supuesto, se vuelve el receptáculo por excelencia de una serie de emociones iracundas que se contraponen directamente con las demandas que cada panorama histórico impone a las mujeres de su época. Dicha situación que va ganado cierta influencia irreductiblemente maligna hasta registrar límites verdaderamente abrumadores.

Lo que comienza siendo una cinta de carácter dramático-femenino termina transformándose en una auténtica obra de horror la cual deja al descubierto esas imposiciones que los seres humanos somos capaces de abrazar a pesar de su carácter inhumano.

Sin duda alguna, una cinta sumamente recomendable que vale la pena degustar.

 

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