No teníamos que marcarle a Madame Sassu para darnos cuenta de que el show de medio tiempo del Super Bowl 50 no iba a ser el mejor de la historia, pues ni con la participación de BeyoncéBruno Mars se podría salvar el poner a Coldplay como la banda estelar, lo sentimos fans, el 2000 fue hace 16 años. Al menos esperamos que no sea una especie de actuación premonitoria de lo que veremos en sus tres shows con localidades agotadas en la Ciudad de México, pues de ser así sólo podrán esperar a un Chris Martin desafinado con una capacidad pulmonar que deja mucho que desear para un músico con su trayectoria, es decir, Martin no eres ningún principiante, ya deberías haber dominado el arte de saltar y cantar en un escenario sin que se te corte la voz.

Luego llegó el turno de Bruno Mars de pisar el escenario, con la canción de verano favorita de todo gimnasio en el 2015 “Uptown Funk”, tal vez fue mi error pensar que retomaría un poco el estilo Westside Story de su video, pero nada me preparó para verlo vestir lo que fuera que estuviera vistiendo, el traje negro se veía tan profundamente incómodo que los primeros segundos parecía que Mars estaba más preocupado porque no se arrugara o cayera en pedazos que en bailar.

Beyoncé aprendió de sus errores pasados, con una gesticulación impecable, piernas kilométricas de miedo, coreografía casi perfecta (por eso de que casi se cayó) y una horrible chamarra negra homenaje a Michael Jackson, tomó su lugar en el escenario el show y lo volvió suyo. El show se levantó considerablemente durante los minutos en que Mars y Beyoncé recrearon una breve “pelea” de baile-canto, pero venga hasta los fuegos artificiales al final decepcionaron, no sabía que eso pudiera pasar.

Así, ni la participación de la reina del pop, ni la breve recapitulación de shows de medio pasados pudieron salvar la desafortunada participación de Coldplay, a la cual le llovieron críticas en Twitter y memes por doquier. [m]