TXT: Diego Vive

Un templo de la música ha vuelto a abrir sus puertas. El Bataclan, ha recuperado su esencia, y vuelve, lentamente, a ser lo que era: un bar, un foro, un lugar para la expresión y la celebración de la vida. Todo después de haber sido convertido en un santuario, escenario del peor ataque terrorista sufrido en la historia reciente de Francia.

Un 13 de noviembre de 2015, 90 personas perdieron su vida dentro del recinto. De los rastros de esa terrible noche, quedan los testimonios y el recuerdo. 365 días después, la música ha vuelto a vibrar entre sus muros. Y quién mejor que una leyenda como Sting para devolverle el alma a un lugar que es un punto emblemático de París. El foro, que lució repleto (los boletos se agotaron en un par de horas), y contó con la presencia de familiares de las víctimas, permaneció un minuto en silencio.

Esta noche, tenemos que conciliar dos deberes: primero recordar a quienes perdieron la vida en el ataque y también celebrar la vida, la música, en este lugar histórico. No los olvidaremos” dijo en francés el exlíder de The Police, antes de empezar su presentación con “Fragile”.

Y aunque es cierto que no podemos olvidar la atrocidad de aquella noche, así como no podemos olvidar a las víctimas, también es cierto que hay que seguir viviendo; y vivir es reconquistar los espacios que han sido tomados por la violencia y el miedo, mediante la música, la fiesta y el arte. [m]