TXT :: Enrique Blanc | Foto :: Gregory Shamus

En el mundo del rock está más que de moda publicar tus memorias. Así lo han hecho recientemente, con inusitada calidad literaria por cierto, Patti Smith (Just Kids), Keith Richards (Life), Pete Townshend (Who I Am: A Memoir), Elvis Costello (Unfaithfull Music), Kim Gordon (Girl In A Band), Mark Oliver Everett (Things the Grandchildren Should Know), Ron Wood (Ronnie) y no son pocos los que aguardan con anhelo el segundo tomo de Chronicles, la autobiografía de Dylan, que la editorial Simon & Schuster prometió el día que lanzó al mercado el volumen 1.

Pues es en esa tendencia más que en boga que ahora Steven Tyler, el vocalista de Aerosmith, sin duda uno de los cantantes de rock que mayor dosis de glamour ha visto derrochar en su existencia, especialmente en los años en que se convirtió en uno de los rostros más vistos en la programación de la entonces influyente MTV, ha decidido también recontar sus andanzas, muy a su estilo, con el desparpajo e irreverencia que le conocemos de sobra, en Does the Noise in My Head Bothers You?, libro que en fecha reciente la editorial Malpaso ha publicado en español con el título ¿Acaso molesta el ruido que retumba en mi sesera?

Y es que, ¿quién mejor que Steven Tyler, sobreviviente de mil excesos, para recontar los avatares a los que se enfrentan las superestrellas de rock en su ascenso a la fama y la opulencia? Aunque, cabe hacer notar, estas “Memorias roqueras”, como bien se tipifican en su portada, donde, claro, aparece el vocalista con su acostumbrado atuendo —chamarra de cuero, jeans con decoraciones bordadas, botas doradas, gafas negras, etcétera— y un micrófono infaltable pendiendo de su mano derecha, tiene en el periodista David Dalton un fiel colaborador, quien quizá hizo posible que este auténtico ladrillo de 450 páginas se materializara.

steven tyler

¿Acaso molesta el ruido que retumba en mi sesera? da inicio con un primer texto que Tyler y Bolton han decidido titular “Semiprólogo” quizás en un intento de desmarcarse de la seriedad que suele dominar el ámbito editorial, con esa postura muy de rocker de no tomarse demasiado en serio. Hay un epígrafe en el mismo, sin firma de autor, en el que se lee lo siguiente: “Si eres martillo, todo te parece un clavo / Si eres cantante, todo te parece una canción”. A continuación, Tyler arranca con un primer párrafo —éste sí viene firmado con sus siglas— en el que escribe: “La vida es corta. Rompe las reglas, perdona con rapidez, besa lentamente, ama de verdad, ríe incontrolablemente, y nunca te arrepientas de nada que te haga sonreír”, al parecer, su filosofía de vida, que de nuevo al final del párrafo, vuelve a cerrarse con una frase tan abrupta como irreverente, con la cual el cantante parece querer sacudirse la solemnidad en que ha caído: “Me gustaría decir algo profundo y sin sentido, como ‘sé fiel a tu propio ser’, pero la verdad es que, lo primero que deberíamos hacer, es MATAR A TODOS LOS ABOGADOS”.

Resulta un tanto exagerado el que en la solapa de la segunda de forros, en el texto donde se describe con detalle a Tyler y de paso se enlistan sus innegables éxitos, se llegue a la conclusión de que Aerosmith ha sido “la mejor banda de rocanrol norteamericana”, afirmación que desde luego los seguidores del quinteto fundado en Boston en 1970 no pondrán en tela de juicio, pero que resulta un tanto exagerada para un grupo que no tiene uno de esos álbumes indiscutibles, de los que suelen aparecer en los constantes recuentos que hacen publicaciones especializadas, de la estadounidense Rolling Stone a la británica Uncut, entre los “mejores de la historia”, y en la que no faltan obras de The Velvet Underground, Beach Boys, Fleetwood Mac, The Band o Ramones.

Lo que sí es incuestionable es la estatura mediática que Tyler y Aerosmith han ido ganándose a pulso y la obligada espiral de vida que ello les ha significado en más de cuatro décadas de carrera artística, teniendo en cuenta que si bien el universo donde se han movido está inmerso en la creación y el arte, en su caso muy particular también está ligado fuertemente al trinomio al que suele asociarse la existencia de quienes conquistan las grandes ligas del entretenimiento, es decir sexo, drogas y rock and roll. Ello además de la fama, el dinero y los lujos que tales cosas traen consigo. En ese sentido, la visión de Tyler es innegablemente rica en vivencias y reflexiones a partir de ello, lo que hace del libro una lectura por demás inquietante. “Tengo muchas salvajadas que contar, demasiadas; y voy a contarlas sin paños calientes”, declara el bocón en una frase que se ha utilizado para promocionar sus memorias, y de la que nadie duda en lo absoluto. “Relatos atronadores de lujuria, droga y desenfreno, de trascendencia y toxicomanía que saciarán todo vuestro apetito por la truculencia”. Frase que de igual manera comunica el tono en el que Tyler gusta relatar y declarar cosas, en el estilo mismo con que sus canciones han sacudido las conciencias de tantos, ganándose un lugar en la alambicada y siempre inquietante historia de esa música que sigue seduciéndonos sin remedio, creándonos una pertenencia a toda prueba, y a la que solemos llamar “rock”.

En México se puede comprar, aquí, pero Malpaso Ediciones y Marvin te obsequiamos un ejemplar:

Tienes que ser el primero en enviar un mail a contacto@revistamarvin.com, con el asunto “TYLER”, tu nombre completo y mencionando tres de las canciones de Steven Tyler/Aerosmith más importantes en tu vida.