El mundo del arte secuencial nos ha brindado un enorme crisol de posibilidades estéticas y narrativas que, por supuesto, influenciaron al formato del celuloide de manera incuestionable.

Tal es el caso de Kick-Ass y Scott Pilgrim vs. The World, par de geniales cintas que surgieron a partir de textos concernientes al Noveno Arte para volverse duros referentes de esa familiaridad que persiste entre el formato audiovisual y el gráfico.

Por supuesto, ambas cintas cuentan con un lenguaje estilístico y narrativo sumamente distinto; mismo fenómeno que parece sugerir radicalmente esa multiplicidad de géneros que persiste dentro de los entramados del arte contemporáneo.

1. Kick-Ass. (Matthew Vaughn, 2010).

Basada en la sensacional obra que hizo que el mundo entero posara sus ojos sobre Mark Millar, esta cinta sigue las aventuras de Dave Lizewski (Aaron Johnson), aspirante a vengador quien, un buen día, decide hacer justicia por sus propias manos.

El director Matthew Vaughn supo capturar ese ánimo hiperviolento y tremendista que era el motor seminal del texto original; misma inquietud que se nota plasmada gracias a un estilismo transgresor que escandalizó a más de uno.

A este asunto se suma una banda sonora verdaderamente destacable que termina por ensamblar un mosaico de sensaciones que enervan sin recato los sentidos del espectador.

Kick-Ass es un acercamiento veraz hacia ese conjunto de emociones que transforman a los seres comunes y corrientes en auténticos héroes; metamorfosis que no proviene de ningún poder insólito, sino de esa indignación palpable que todo individuo ha experimentado alguna vez en su día a día.

2. Scott Pilgrim vs. The World. (Edgar Wright, 2010).

Definitivamente, esta adaptación del cómic de Brian Lee O’Malley ya se ha ganado un lugar de honor dentro de los entramados más delirantes del cine contemporáneo.

Desbordantemente surrealista, esta cinta sigue las peripecias de Scott Pilgrim (Michael Cera), carismático joven quien lucha por sobrevivir al amor y a los constantes ataques de los ex novios de Ramona Flowers (Mary-Elizabeth Winstead), la chica de sus sueños.

A diferencia de Kick Ass, esta cinta propone una frecuente conjunción entre realidad y fantasía; fenómeno que se ve reiterado mediante una serie de rasgos oníricos que hacen de su narración un asunto mixto y alucinante.

Al mismo tiempo, la música se vuelve uno de los aspectos mayormente entrañables de esta cinta gracias a un soundtrack estridentemente estructurado que, en más de una ocasión, deja de ser un elemento circunstancial para tornarse en el verdadero protagonista.

Ambas cintas representan toda una nueva era para las producciones fílmicas apoyadas en el Noveno Arte; asunto que se aleja marcadamente de las grandes casas editoriales para centrarse en el vasto universo de las publicaciones independientes.

Estas dos obras, a pesar de ostentar estilos completamente diferentes, le dan al mundo una muestra de esa profundidad inenarrable que se esconde detrás del arte secuencial.

¿Cuál de estas cintas es tu favorita? [m]