Por Toño Quintanar 

El cine, dentro de sus funciones sociológicas y críticas, tiene como objetivo seminal capturar un determinado contexto que, debido a su turbulenta naturaleza, merece ser fijado a través de la ficción audiovisual con el fin de documentar de manera subjetiva sus incendiarios procesos.

Es así como nos topamos con un par cintas que, a partir de perspectivas marcadamente encontradas, abordan el fenómeno de la criminalidad acaecida en los barrios marginales de Brasil.

Nos referimos a Ciudad de Dios (2002) y Tropa de Élite (2007); dupla de trabajos que nos acercan a los azarosos y violentos mecanismos antropológicos que se viven en el corazón de las favelas brasileiras.

1. Ciudad de Dios. (Fernando Meirelles, 2007).

Hilvanando una narración polifónica y seductoramente entrelazada, el director Fernando Meirelles nos ofrece una auténtica obra maestra que indaga en el espíritu seminal de las zonas paupérrimas de Brasil.

Empresa que se ve enriquecida notablemente gracias a ese detenimiento casi existencial con que el realizador dibuja un bosquejo psíquico de cada uno de sus personajes; mismos que se nos develan como entidades monstruosamente humanas cuyas posibilidades no conocen barrera.

La historia propuesta por Meirelles gira alrededor de la juventud, de sus tambaleantes andanzas en un contexto letal y de su inherente fugacidad; mosaico que construye un poema visual que se mueve paralelamente entre la calidez y la brutalidad indiscriminada.

Hasta cierto punto, Ciudad de Dios se desentiende de juicios morales con el fin de presentarnos una serie de acontecimientos narrados desde la perspectiva de aquellos que participaron activamente en su desarrollo interno; apuesta discursiva que hace de esta obra una pieza de relevancia incuestionable.

2. Tropa de Élite. (José Padilha, 2007).

Una visión parcialmente distinta es la que nos ofrece José Padilha con esta tremendista producción que presenta algo que, en comparación con Ciudad de Dios, podríamos definir como “el otro lado de la moneda”.

Tropa de Élite narra las “hazañas” de la BOPE, batallón militar que se encarga de las operaciones de mayor riesgo en Río de Janeiro; mismas que generalmente tienen como principal finalidad combatir el narcotráfico y la violencia predominantes en las favelas.

A diferencia del discurso propuesto por Meirelles, esta cinta tiene como protagonistas a una serie de hombres comprometidos con reestablecer el orden en aquellas zonas donde el Estado ha dejado de ser la autoridad legítima.

Misma perspectiva que permite la proliferación de un debate inherentemente castrense que obliga al espectador a analizar la validez de controversiales métodos que, desgraciadamente, parecieran ser necesarios al momento de imponer el orden.

Ambas cintas estudian un violento fenómeno social desde distintas y variadas posturas; invitando al receptor a ponerse en los zapatos de las dos potencias que chocan en medio de este duro enfrentamiento.

Sin embargo, a pesar de sus diferencias, los dos trabajos se complementan entre sí, brindándonos una lectura ficcional pero realista de una situación que se destaca como un laberinto lleno de aristas y excepciones.

¿Qué te parecen estas cintas? ¿Cuál consideras la más acertada? Nos gustaría saber tu opinión. [m]