Por Jaime Acosta

 

No recuerdo el momento exacto en el que entramos en este trance. Los sonidos de Mamaganga habían mutado. No era la misma de aquel 2013. Se había formado una especie de campo energético entre los instrumentos. El plano en el que estábamos era muy diferente al terrenal. Dos pajarracos se presentaron ante nosotros. Con una voz que sonaba al ancestral instrumento hindú llamado vina, nos guiaron hacia una especie de templo.

Una luna creciente resplandecía dentro del recinto. De ella nacieron ocho cables con vida propia que se conectaron directo a nuestras nucas. Todo se transformó cuando hicieron click en aquellas entradas Aux. Una figura femenina de intenso color verde nos miraba con ojos intoxicados. Sentada sobre un cadáver, torcía la boca para proyectar una sonrisa de satisfacción plena. Comenzó a agitar los cuatro brazos. Una cítara, un duduk, una balalaika y un balafón aparecieron en sus manos. Todos esos sonidos alimentaban el espíritu por los cables a los que estábamos conectados, literalmente. Al mismo tiempo eran expulsados de cualquier parte del cuerpo. No éramos más ocho individuos, ahora constituíamos un solo ente. El clímax de la magia musical llegó. Intensas texturas sonoras decodificaron nuestro cerebro. Todo paró. Minutos de calma. Al abrir los ojos nos encontrábamos de nuevo en el estudio. Antes de comprender lo que había sucedido, una voz susurrante inundó aquel cuarto. “Ahora en ustedes convergen la belleza, la música y la realidad. Construyan entre todos un continuo viaje sonoro. Un viaje sonoro llamado Aux Matanshi”.

Ecos ancestrales que traspasan la barrera del tiempo y se transforman en estructuras sonoras futuristas. Mezcla de emociones intensas que son expulsadas a través de instrumentos poco convencionales. Recolección de influencias alrededor del mundo que no distinguen géneros y etiquetas. Todo esto confluye para conformar a esta banda originaria de Querétaro, que se desgarra emocionalmente en cada sesión de estudio y presentación en vivo. Francisco Jiménez, David Martínez Barranco, Armando Cuevas, Jorge Pitol, Raúl Gómez y Jake Schofield logran unir sus ondas cerebrales para darle vida a este monstruo de seis cabezas que responde al nombre de Aux Matanshi. Previo a su presentación en el Festival Lunario Tierra Adentro, el próximo sábado 30 de julio compartiendo escenario con Belafonte Sensacional, Vayijel y Pumcayó, fui hechizado por la magia detrás de este combo queretano.

Conocemos el resultado sonoro de la banda, sería interesante ahondar en sus orígenes. ¿Cuáles son sus influencias musicales? ¿Cómo logran amalgamarlas en un sonido con personalidad propia? 

El sonido de la banda se nutre de una amplia variedad de influencias que van desde la música tradicional africana e hindú hasta géneros como el rock progresivo y el jazz. Siendo más específicos, propuestas como Erik Truffaz, Portico Quartet, Tin Hat Trio, Quadro Nuevo, Boby McFerrin, Soungalo Coulibaly, Mamady Keita, Ravi Shankar, Radiohead, Troyka, Jhon Mclaughlin, Fela Kuti, Tool, entre otras; constituyen para nosotros un punto de referencia para entender y explorar los procesos de creación y ejecución musical. Así pues, trabajamos a partir de las sensaciones e intenciones que percibimos e intuimos en la obra de estos y muchos otros artistas. Con esto, no me refiero a que busquemos replicar sus fraseos o ideas musicales, lo que hacemos es identificar en este universo de sonidos, los diferentes estados de ánimo que podamos incorporar en nuestra música.

 

Utilizan instrumentos “poco comunes” dentro de la escena del rock nacional como la cítara, el duduk, la balalaika y algunos juguetes prehispánicos. ¿Qué los impulsó a experimentar con este tipo de sonidos?

El uso de estos instrumentos se dio de manera gradual. Originalmente, el sonido de la banda se generaba a partir de un ensamble básico conformado por batería, percusiones, bajo, guitarra y piano. Posteriormente, con la intención de enriquecer el carácter sensorial de nuestra música, fuimos incorporando instrumentos como el balafón, la cítara, el hang drum y los sintetizadores.

 

Los críticos siempre se han empeñado en ponerle etiquetas a la música; en estos tiempos resulta más complicado que lo hagan debido a la gran cantidad de géneros fusionados en una misma banda, como es su caso. ¿Qué tanto les importa que los encasillen en una escena en particular? ¿Qué pros y contras le ven a esto de las etiquetas?

No constituye para nosotros una preocupación significativa. Creemos firmemente que los géneros son una cuestión muy ambigua. Si bien estas etiquetas resultan de cierta utilidad para identificar similitudes entre diferentes propuestas y con base en ello, fomentar el desarrollo de públicos especializados; en ocasiones, también tienden al surgimiento de prejuicios con respecto al trabajo de los artistas emergentes.

 

Siento que cuando se refieren a que la construcción de la belleza, la música y la realidad convergen en un continuo viaje sonoro en el que todos los individuos participan y construyen, hay un halo de espiritualidad muy denso que tratan de proyectar cada vez que tocan su música. ¿Qué tanto de cierto hay en esto? ¿Cómo influyen sus creencias en ese viaje sonoro?

Más que creencias, te hablaríamos de sensibilidades. Al tocar en vivo exponemos nuestras emociones más profundas. Conducimos al escucha a través de nuestras dichas y tristezas. Para ello, organizamos el setlist de manera tal que refleje nuestro sentir actual como músicos e individuos. Con el paso del tiempo, hemos descubierto que esta estrategia, además de permitirnos interpretar de manera más intensa y profunda; facilita la conexión del público con nuestra música.

 

Parece que la escena actual del rock mexicano se encuentra en una etapa crucial; hay muchas bandas esperando romper esos vicios que trae de años para conformar un relevo generacional importante que no sólo se centralice en la CDMX. ¿Qué opinan de la llamada centralización de la escena? ¿Se consideran parte de este relevo generacional?

Invariablemente toda ciudad del país cuenta con propuestas musicales de suma relevancia. A nuestro modo de ver, lo que hace falta en la mayoría de los casos son mejores estrategias de difusión. Ya que mencionas el tema de los vicios de los músicos, puedo decirte que muchos de estos no son de carácter musical sino de la manera en que se administran y gestionan las bandas. Hoy en día, con las tecnologías que se tienen al alcance, no hay manera de justificar que los proyectos musicales no trasciendan las barreras geográficas de las ciudades, los estados y los países. La descentralización es un hecho global, y ese relevo generacional que mencionas estará encabezado por aquellos músicos que se comprometan con todas las facetas inherentes a la industria musical del siglo XXI.

 

Son parte del Festival Lunario-Tierra Adentro, una apuesta por mostrar los proyectos que vienen empujando de afuera hacia adentro en la República Mexicana, ¿cuál es su vibra al participar en un festival como este? ¿Se les hace una buena propuesta?

Antes que nada, quisiéramos reconocer públicamente el grandísimo esfuerzo físico, mental y económico de todas las personas que están haciendo posible la realización de este festival. Para nosotros es un honor poder compartir el escenario en este tipo de Festivales y con bandas de toda la República. Estamos muy emocionados y agradecidos al haber sido contemplados en el cartel de este evento. Al mismo tiempo, sentimos la profunda responsabilidad de presentar un show intenso y honesto.

 

Trasladando la frase de Napoleón Bonaparte al plano musical podríamos parafrasearlo así: “Aquel que no conoce la historia, está obligado a repetirla”, refiriéndonos a las raíces sonoras que traemos arrastrando. Aux Matanshi se ha dedicado a plasmar esos sonidos en su música, ¿qué tan importante es darse un clavado profundo al pasado musical? ¿Cómo lograr traerlo al futuro sin que suene viejo?

Siempre es importante cobrar consciencia de aquello que nos antecede. Los sonidos son parte de nuestra memoria colectiva y nos guste o no, nos definen y nos condicionan. Siendo así, para los creadores es fundamental encontrar los mecanismos adecuados para utilizar “sabiamente” las reminiscencias del pasado. Para lograrlo, creo que es necesario familiarizarse no solo con la obra artística, sino también con el contexto histórico en el cual emergió por primera vez.

 

¿Cuáles son los proyectos que traen dando vueltas en su cabeza? En estos proyectos, ¿de qué manera ha ido evolucionando su sonido?

Desde hace algún tiempo tenemos la inquietud de trabajar a partir de imágenes en movimiento. En términos prácticos, esto se traduce en dos iniciativas principales: Sonorizar películas y cortometrajes; E Incorporar imágenes en movimiento durante el espectáculo en vivo. A nivel musical, estas dos iniciativas suponen el reto de componer a partir de imágenes concretas lo que constituye una dinámica muy diferente a la que hemos trabajado hasta ahora.

 

Vida, Muerte y Naturaleza son tres elementos que están presentes dentro de la banda. ¿A qué le temen más, de qué se desean librar y a qué respetan más?

El respeto más profundo a la naturaleza, ya que en su seno vivimos y morimos. Temor a no vivir intensamente y en apego a nuestras convicciones. Librarnos de una muerta indigna.